← Mumumío · Productos · Tiendas
Tu guía para comprar comida online más... · Login · Regístrate

Categoría: Agricultura ecológica

¿Por qué comprar una cesta de fruta y verdura ecológica?

Los términos alimentos ecológicos o "alimentos orgánicos" ya forman parte de nuestro día a día, pero ¿sabemos realmente lo que significan y cómo sacarles el mejor partido?

Según la Unión Europea, los términos ecológico, orgánico y biológico, son sinónimos, y sirven para denominar a aquellos productos agrícolas o ganaderos, destinados a la alimentación humana o animal, que han sido producidos sin la utilización de productos químicos (fertilizantes, herbicidas, pesticidas...) ni semillas transgénicas. El consumo de alimentos ecológicos intenta reducir el uso y la ingesta de productos químicos, a la larga perjudiciales para la salud, y que además deterioran el medio ambiente; y por otro lado fomentar el uso de métodos más naturales y sostenibles, por ejemplo, mediante el uso de fertilizantes como el compost, amén de respetar los ciclos propios de la tierra.


Aparte del inconfundible sabor, hay otras razones para consumir fruta ecológica. En muchos casos, la piel de la fruta y la verdura contiene una parte muy importante de los nutrientes y la fibra. En el caso del uso intensivo de pesticidas y químicos, muchas de estas sustancias quedan en la piel y no es fácil deshacerse de ellos al limpiarlos. Algunas frutas pueden pelarse (con lo que se pierde toda la riqueza de la piel, pero otras como las fresas o cerezas no pueden ser peladas). En el caso de las verduras, muchas veces los pesticidas y fertilizantes se concentran justo en la parte de la planta que consumiremos. Por ello, son especialmente susceptibles al uso de químicos, ya que irán a parar en gran medida a nuestro organismo.

En el caso de la fruta y la verdura, cuando la recibes en una cesta, viene directamente del productor, las verduras y las frutas no han estado rodando de lonja en lonja, ni almacenadas en cámaras durante semanas o meses; normalmente las han cogido para ti el día anterior. Según va pasando la temporada, la composición va variando, de acuerdo con las estaciones, con lo cual tienes la oportunidad de disfrutar de todo cuando está más rico, además de darle un pequeño incentivo a tu creatividad culinaria, ya que se te presentan en la cocina toda la gama de verduras y hortalizas listas para ser devoradas.

Otra de las grades ventajas de suscribirte a una cesta es que es muy cómodo. Acordamos un día y franja horaria de reparto, y te la llevamos directamente a casa, no tienes que acarrearlas. Existen distintos tamaños según el tamaño de tu familia (¡y su apetito!), y si alguna semana no te apetece recibir la cesta, porque estás de vacaciones o por lo que sea, no tienes más que "saltarte" el envío.

Es fácil, es bueno para ti, ¡y está rico!

Elige aquí la cesta Mumumío que mejor se adapte a tu gusto y necesidades.

Una Clienta Mumumío nos enseña la Cesta de Fruta y Verdura Ecológica

Os presentamos a Marga, una clienta de Mumumío que en esta ocasión nos enseña como llega a su casa la Cesta de Fruta y Verdura Ecológica de Mumumío.

Puedes suscribirte a nuestra cesta y recibirla en tu casa cada semana, cada 2, 3 o 4 semanas. Y elegir el tamaño que convenga a tu hogar.

Libros para minifundistas de maceta

Una de las cosas que más nos gusta en Mumumío es recibir las cajas de fruta de temporada; ahora mismo estamos disfrutando de unas cestas de naranjas alucinantes; apostamos por la producción ecológica y por frutas y verduras de los mejores productores. Pero también apostamos por tu balcón, o por tu jardín, o por el huerto de la casa de pueblo de tus abuelos. Queremos que te conviertas en un pequeño minifundista (incluso microfundista de maceta); por eso hemos traído útiles y productos para fomentar el cultivo en casa, y también libros para inspirar y aprender. Evidentemente no se trata de que cultives todo lo que comes; pero un pequeño gesto como cultivar una mata de tomates en una maceta de tu balcón es ya un gran paso. El autoabastecimiento nos enseña nuestro lugar en la sociedad, y además de producir lo que comemos (alimentos buenos y limpios) nos proporciona satisfacción personal y el tiempo mejor invertido de nuestro día a día. Ese tipo de felicidad sencilla que se siente al remendar una prenda vieja  de tus padres y hacer que luzca como nueva. Los ciclos de la vida.

Te traemos la Guía práctica de la vida autosuficiente, una auténtica biblia para cualquiera interesado en vivir de otra manera; John Seymour fue sin duda uno de los grandes referentes mundiales. En este "manual para realistas y soñadores" nos ofrece las claves para cultivar con éxito nuestras verduras y hortalizas, llevar un jardín, hacer nuestras propias conservas, pan o mantequilla; y en general como convertirte (aunque sea en una pequeña fracción) en un "downshifter",  optar por un modo de vida basado menos en el dinero y más en el tiempo y la satisfacción para uno mismo. La marca de la casa es un estilo de redacción sencillo, cercano y unas ilustraciones deliciosas que uno no puede dejar de mirar una y otra vez.

La guía completa para una vida autosuficiente reúne multitud de consejos prácticos para disfrutar de una vida más sencilla, más verde y más sostenible. Incluye técnicas tradicionales, como la elaboración de queso o pan, junto a las últimas tecnologías para reducir los desechos y disponer de energía eólica y solar para el hogar. Esta guía está llena de instrucciones detalladas e imágenes fascinantes que te ayudarán a introducir cambios sencillos que pueden ejercer un gran impacto en tu vida, para vivir de una manera más sencilla, en contacto con la naturaleza y las estaciones, y haciéndonos responsables de lo que consumimos y de nuestro impacto en el planeta.

Cultivar con éxito su huerto ecológico. No existe nada mejor que las hortalizas que ha cultivado uno mismo en su huerto, sobre todo si las plantas están sanas y se han cuidado según los principios de la agricultura ecológica. En esta obra se proponen más de 55 hortalizas, desde el ajo hasta la zanahoria, desde la berenjena hasta la patatera, en forma de fichas ilustradas en color, paso a paso, con 400 dibujos. Los numerosos consejos prácticos, que indican cómo cultivar con éxito tus hortalizas, desde la siembra hasta la cosecha, vienen acompañados por trucos ecológicos para producir tus propias semillas, repeler los parásitos, empajar, compostar, etcétera. Es un libro práctico e imprescindible para todos los horticultores.

Manual práctico del huerto ecológico. Mariano Bueno nos explica de una forma práctica y sencilla, como llevar a cabo huertos familiares, huertos urbanos y huertos escolares aplicando prácticas de la agricultura ecológica. Es el momento de que empieces tu huerto ecológico, en el que disfrutar y obtener alimentos frescos y ecológicos. Elaborado desde nuestro clima y latitudes, con las hortalizas y aromáticas que no pueden faltar en nuestra mesa. Con un calendario de labores que sirve de guía para hacer tus propias rotaciones y asociaciones de cultivos, de los que conocer sus necesidades y, si se presenta alguna plaga o enfermedad, saber qué está ocurriendo y cómo solucionarlo.

Agricultura ecológica: ciclo del nitrógeno

Hace poco os hablamos de la rotación de cultivos y de la lucha biológica como método de control natural de plagas. Hoy queremos explicaros otro de los principios de la agricultura biológica: el respeto de los ciclos del suelo, y en concreto, el ciclo del nitrógeno.

La naturaleza tiene sus propios ciclos que hacen que todo funcione en correcto equilibrio. Algunos que todos conocemos son el ciclo del agua (lluvia-ríos-evaporación...) y el ciclo del oxígeno y el CO2: las plantas transforman por el día el CO2 en oxígeno, fundamental para el resto de formas de vida. De esta forma se regulan las necesidades de los ecosistemas, cerrando círculos.

En los suelos, los alimentos necesarios para las plantas se rigen también por sus propios ciclos. Uno de los más importantes es el ciclo del nitrógeno. Este compuesto, que se encuentra en el aire, es necesario también en la tierra para las plantas. Pero necesita estar combinado con otros elementos para que las plantas puedan aprovecharlo. ¿Y cómo llega a estar ahí?

Cuando una planta o un animal mueren o sus desechos (hojas, excrementos...) van a parar al suelo, con el tiempo y el trabajo de bacterias e insectos se descompone y pasa a formar parte de la tierra y sus nutrientes. Entre ellos, el nitrógeno. En la naturaleza este ciclo ocurre de forma natural.

¿Y en la huerta? En la huerta se hace necesaria la utilización de un lugar para elaborar compost: un lugar aparte donde se depositan los residuos que acabarán transformándose en tierra rica en nitrógeno muy necesaria para fertilizar los suelos de manera natural.

Otro de los métodos fundamentales para respetar el ciclo del nitrógeno es la rotación de cultivos. Algunas plantas, como las leguminosas, tienen en las raíces unas bacterias que son capaces de transformar el nitrógeno, que las plantas toman del aire, en nitrógeno útil en el suelo; es lo que se llama fijar el nitrógeno.

La temporada siguiente, en el suelo que ocupaban las leguminosas (alfalfa, guisantes, judías...) se deberán plantar otras hortalizas que necesiten un suelo rico en nitrógeno para crecer fuertes y sanas. De este modo se logra que el huerto ecológico trabaje en equilibrio, respetando el ecosistema y sin agotar los recursos naturales del suelo.

Sin una correcta rotación de cultivos y un fertilizado natural a  través de compost, se hace necesario agregar a los suelos fertilizantes químicos, ricos en nitrógeno y otros nutrientes, que serán siempre imprescindibles a medida que los nutrientes naturalmente presentes en el suelo se vayan agotando del todo.

Publicado por: Ana Gómez
Imagen: EpSos

Rotación de cultivos en la agricultura ecológica

Los alimentos ecológicos se definen por no haber utilizado durante su producción ningún tipo de fertilizante ni pesticida químico. ¿Como es posible esto? La clave es la siguiente: el respeto por el medio ambiente, que es tanto el fin como el medio a través del que es posible la agricultura ecológica.

Un sistema agrícola que respeta los distintos ciclos y fases de la naturaleza y que mantiene un ecosistema en equilibrio es capaz de prescindir de productos químicos que a la larga son perjudiciales tanto para el medio ambiente como para los agricultores y consumidores de las frutas y verduras.

Una de las prácticas fundamentales en todo huerto ecológico es la rotación de cultivos. Consiste en ir alternando en diversas parcelas de un mismo terreno de cultivo distintas especies de plantas año a año, para poder mantener un suelo fértil y libre de enfermedades.

Cada familia de plantas tiene unas necesidades nutricionales distintas. Por ejemplo, las hortalizas como cebollas, puerros o ajos necesitan una gran cantidad de nitrógeno del suelo para crecer. Si siempre se cultivan estas mismas plantas en un terreno, con el paso del tiempo agotarán el nitrógeno además de otros nutrientes, con lo que será necesario añadirlo de forma artificial.

Sin embargo, si antes de estas plantas en esta parcela se habían cultivado legumbres, que tienen la capacidad de fijar el nitrógeno en el suelo, las cebollas crecerán fuertes y sanas. En la temporada siguiente en esta misma huerta pueden plantarse tomates, pimientos o berenjenas, cuyas necesidades son muy distintas.

Otra de las razones fundamentales para la rotación de cultivos es el control de plagas y enfermedades. Normalmente una enfermedad ataca a un tipo de plantas concreto. Si al año siguiente los parásitos no encuentran la planta que necesitan para vivir, morirán, de forma que cuando un tiempo después se vuelva a cultivar la misma planta, ya no existirá en el terreno la plaga que podría haber supuesto un peligro para la cosecha.

Una práctica totalmente opuesta a la rotación de cultivos es la que se ha venido desarrollando en las últimas décadas: la agricultura intensiva. Se trata de ocupar grandes extensiones de terreno con un mismo cultivo, para lograr una mayor producción mediante la sobreexplotación de los suelos. Evidentemente, para que este tipo de cultivos sean factibles, es necesaria la utilización de grandes cantidades de fertilizantes, pesticidas, agua y energía, que lo hacen incompatible con la biodiversidad y los ecosistemas cercanos.

Desde Mumumío revindicamos una agricultura sostenible, ecológica, sana y natural que nos permita disfrutar de las mejores frutas y verduras aprovechando los recursos naturales de la naturaleza.

Publicado por: Ana Gómez
Imagen: Manel

Bancos de semillas ecológicos

Recuerdo cuando era pequeña y mi abuelo tenía su huerto. Cada año guardaba los mejores frutos para simiente. Los tomates más hermosos, los calabacines más gordos... se reservaban exclusivamente para producir semillas para el año siguiente. Y estas semillas las compartía con sus vecinos. Quien había tenido una variedad nueva o mejor de una verdura la distribuía para que el resto de amigos pudiera cultivarla también.

Hoy en día todas estas costumbres se han perdido, pero como otras muchas prácticas, está siendo recuperada mediante la agricultura ecológica. Los conocidos como bancos de semillas permiten guardar, recuperar y compartir semillas de distintos tipos de hortalizas. En ellos se busca conservar una gran variedad de semillas en estado latente, de forma que se puedan proteger las diversas especies, ser cultivadas más tarde, registrarlas y compartirlas.

Según las Naciones unidas, el 90% de las plantas cultivadas hasta ahora está en riesgo de desaparecer. Además, tres cuartas partes del mercado agrícola mundial está en manos de cuatro grandes empresas: Monsanto, DuPont, Syngenta, y Groupe Limagrain, lo que empobrece a cuidadanos y pequeños empresarios de todo el mundo. La mayor parte de las semillas que comercializan son transgénicas, producen plantas estériles y están sujetas a patentes.

La importancia que pueden llegar a tener los bancos de semillas se ve reflejada en la Cámara Global de Semillas de Svalbard, un gran depósito situado en Noruega, bajo el hielo, para conservar muestras de todas las especies cultivadas hasta ahora, para poder recuperarlas en caso de catástrofe. A más pequeña escala, existen en el mundo miles de bancos de semillas enfocados a preservar y compartir las semillas entre agricultores.

En España pueden encontrarse varios bancos de semillas importantes: en Valencia, Zaragoza, Alcalá de Henares en Madrid, Altea en Alicante, o Gipuzkoa, las universidades y asociaciones han creado registros y almacenes de semillas para conservar muchas de las 20.000 clases distintas de plantas cultivadas. Además organizaciones como Red de semillas han creado bancos y redes de intercambio muy interesantes, promoviendo y facilitando la conservación y distribución de semillas ecológicas.

De esta manera, mediante los bancos de semillas, tanto los pequeños productores, como los centros de enseñanza y los particulares pueden disfrutar, conservar y compartir una gran variedad de plantas ecológicas, al margen de grandes empresas y ayudando a conservar la biodiversidad y el patrimonio.

Si queremos crear en casa nuestro propio banco de semillas podemos hacerlo. Tan sólo debemos elegir los mejores frutos ecológicos (si no es probable que sean estériles), tal y como hacía mi abuelo. Sacamos las semillas, las lavamos y las dejamos secar sobre papel absorbente, en un lugar aireado.

Publicado por: Ana Gómez
Fuentes: Loquepodemoshacer / Queremosverde / Red de semillas
Imagen: IRRI

Control de plagas mediante lucha biológica

A estas alturas todos sabemos que los alimentos ecológicos son aquellos para los que, entre otras cosas, no se han utilizado plaguicidas durante su cultivo. Pero ¿sabéis como se combaten entonces las plagas y los ataques de insectos en un huerto orgánico?

Uno de los métodos más efectivos es lo que se conoce como lucha biológica. Se trata de que sean los propios depredadores naturales de los insectos atacantes los que se encarguen de eliminarlos. Por ejemplo, las mariquitas y las mantis religiosas se alimentan de pulgón en grandes cantidades y son inofensivas para las frutas y verduras. Otras especies, como las avispas, se encargan de aniquilar las colonias de araña roja.

Un ecosistema en equilibrio es un ecosistema sano. En la naturaleza, salvo casos excepcionales, los depredadores se alimentan de las presas y mantienen el número de éstas en una proporción correcta. En un cultivo ecológico no se intenta eliminar por completo a los insectos parásitos, sino que se busca que su número no pueda afectar a las cosechas, ni a la calidad ni cantidad de los frutos.

La agricultura tradicional utiliza potentes pesticidas que eliminan por completo las plagas y enfermedades. Pero como resultado estos métodos suponen la destrucción total de los ecosistemas. Ante una nueva plaga o ataque, no existirán depredadores que puedan frenar su avance, por lo que se hace necesario siempre la utilización de nuevos químicos. Desde hace años el control biológico de plagas, como las avispas, viene utilizándose también en agricultura intensiva, ya que su eficacia y bajo coste están más que demostrados.

Además, todos estos productos químicos, aunque en pequeña cantidad, acaban pasando a formar parte de las frutas y verduras que ingerimos, lo que puede suponer riesgos para la salud. Por otro lado, los propios agricultores están expuestos continuamente a estos tóxicos, a la hora de pulverizarlos, lo que acaba repercutiendo en su salud, además de que su uso en grandes cantidades acaba afectando a ríos y acuíferos de las proximidades.

Como vemos, existen métodos alternativos a los pesticidas químicos, que permiten una agricultura ecológica que respeta el medio ambiente y la salud de agricultores y consumidores.

Publicado por: Ana Gómez
Imagen: Flickr

Recibe las actualizaciones del blog por email:

archivos