← Mumumío · Productos · Tiendas
Tu guía para comprar comida online más... · Login · Regístrate

Categoría: De temporada

Crumble con esas frutas que se ponen pochillas

¿No sabes qué hacer con esa fruta que está aburrida y a punto de ponerse pocha? (Bueno, incluso la que está algo pochilla; ¡aquí no se tira nada!). La respuesta es sencilla: ¡haz un crumble! Fácil, rápido, delicioso.

El crumble es una receta tan sencilla tan sencilla que casi no califica como receta, es más una tecnología ancestral. Bueno, algo parecido. La idea es sencillísima; cortas la fruta en trozos pequeños, la espolvoreas con un poco azúcar y la recubres con una mezcla rústica (o sea, basta, hecha migas) de harina, mantequilla y azúcar, en proporción 3, 2, 1. Lo metes al horno y ya está.

Lo que sucede en unos 40-50 minutos de horno moderado es que las migas de harina y mantequilla (crumb en inglés es miga) crean una costra dulce y tostada que sella la fruta, que se va compotando debajo con el calor. Nadie se resiste al mordisco de un buen crumble casero; tostado y crujiente por encima, dulce y jugoso por debajo (si lo acompañas con un poco de helado de vainilla o nata, ya es el acabose.

Una vez que entiendas el funcionamiento básico, puedes incorporar tus variaciones personales. Puedes usar todo tipo de frutas y combinarlas (piensa en algunas jugosas como peras o manzanas, sobre todo cuando están blanditas, mezcladas con otras ácidas y sabrosas, como bayas); ponerle toques especiales, como un poco de jengibre o, como en Mumumío, unas deliciosas castañas en almibar, aquí y allá. A la corteza le puedes dar también un toque muy bueno añadiendo copos de avena (como nosotros hemos hecho) o bien trocitos de avellanas o nueces. El azúcar moreno se encuentra en su salsa en esta receta.

Receta de crumble (para una fuente de unos 20-25 cm de diámetro)

Para el relleno:
500 g de fruta (manzanas, peras, mandarinas, kiwis, plátano... ¡cabe todo!)
Un par de cucharadas soperas de azúcar moreno para espolvorear
Nuestro toque: castañas almíbar de Salamanca (nos encantan: cremosas y deliciosas)

Para la corteza:
180 g de harina
90 g de mantequilla
60 g de azúcar moreno
Nuestro toque: un buen puñado de copos de avena
(Si te gusta mucho la corteza, puedes poner más cantidad, a lo loco)

Precalienta el horno a 200º (vamos a montar todo mientras se calienta el horno: pimpanpún). Pela la fruta y córtala en trozos uniformes de 2 cm de lado y ponla en la fuente de horno; espolvorea un par de cucharadas de azúcar moreno y revuélvelo. Nosotros usamos la deliciosa fruta ecológica de nuestras cestas. En un bol amplio, frota con las manos la harina, mantequilla y azúcar (y unos copos de avena o trocitos de nueces, si quieres), hasta que queden unas migas uniformes, en un par de minutos está listo. Dispón las migas en una capa uniforme sobre la fruta... y mételo al horno durante 45-50 minutos, hasta que veas como sale por algún escape de la corteza el sirope de la fruta confitándose, hirviendo dulce y delicioso.

Aviso: la casa olerá de miedo; no somos responsables de si se te plantan tus vecinos más gorrones a la puerta, ding dong.

Postres de Semana Santa

Ya estamos de lleno en Semana Santa. Para muchos sinónimo de vacaciones y desconexión, para otros fervor religioso y procesiones... Lo que está claro es que mientras el resto de Europa se llena de huevos de colores, en España la Semana Santa se reserva a ciertas tradiciones religiosas y una rica gastronomía típica que nunca falta.

Y un puesto muy importante entre los platos típicos de esta época lo ocupan los dulces de Semana Santa. Y para que no os perdáis ninguno de ellos, queremos hacer un repaso por algunas de las más suculentas recetas que hemos encontrado en algunos de nuestros blogs favoritos.

En Galicia es típico que los padrinos regalen a sus ahijados una Rosca de Pascua. De todos los tamaños, glaseadas... Cristina, del blog Kanela y Limón nos trae un fantástico paso a paso para elaborarla en casa y recuperar un sabor de los de antaño. Desde luego tiene una pinta fántastica y creo que el trabajo merece mucho la pena.

Si hay un dulce de Semana Santa que se prepara en todas las casas, esas son las torrijas. Y por supuesto, en cada casa la receta es distinta, pero Carlos, de ¡A ver que cocinamos hoy! nos cuenta la suya con todo detalle, además de acompañar la receta con unas fantásticas fotos.

Una versión original de esta misma receta nos la ofrece Alfonso de deRechupete: unos canutillos de torrija rellenos de crema, con una pinta irresistible.

Otro postre típico de estas fechas en muchas zonas de nuestro país son los pestiños. Luz del blog Con Delantal nos ofrece una estupenda video-receta para que elaborarlos no suponga ningún misterio. Además, nos propone hacerlos más de pequeños de lo normal, de tamaño de bocado, para que sean más sencillos de comer. Seguro que no queda ni uno en el plato...

Si nos vamos un poco más allá de nuestras fronteras, podemos encontrar platos tan apetecibles como esta Corona de Pascua francesa que nos sugiere L'Exquisit, o este Pan de Pascua Ucraniano de La Ventolera. Como vemos, fuera de nuestro país también reinan los postres y dulces elaborados a base de ingredientes sencillos, como harina, huevos, leche y azúcar.

Aunque no debemos olvidar que también es época de Monas de Pascua, auténticas obras de arte en chocolate y de huevos de chocolate que adornan muchas de nuestras casas. Y aunque no sea tradición aquí, ¿quien se resiste a unos divertidos conejitos saliendo de un cupcake, unas galletas decoradas como huevos de pascua, o unos originales nidos de chocolate?

Publicado por: Ana Gómez

Espárragos. Placeres de temporada

Hoy en día podemos encontrar espárragos verdes en el mercado durante la mayor parte del año. Pero durante los meses de marzo a mayo podemos encontrar también espárragos blancos frescos, toda una delicia cuya corta temporada debemos aprovechar.

Variedades:

Ambos productos son en realidad el brote de la misma planta, la esparraguera, pero cultivado de forma diferente. El espárrago blanco es enterrado bajo tierra, de forma que la yema nunca llega a estar expuesta al sol, por lo que no desarrolla la clorofila, que es lo que le aporta el color y sabor del espárrago verde.

El espárrago verde, que se desarrolla sobretodo entre noviembre y marzo, es comúnmente llamado espárrago triguero. En realidad esta denominación es incorrecta, ya que ese nombre lo reciben tan sólo los espárragos verdes silvestres, mucho más finos y con un sabor más amargo e intenso. Son los que podemos ver a continuación:

Preparación:

Al contrario que la mayoría de las verduras, en las que los brotes jóvenes son más tiernos, en los espárragos, son las variedades más gruesas las que ofrecen una mejor proporción de volumen tierno frente a la cantidad de piel. En función de este calibre se pueden clasificar en:

  • Extra gruesos: de grosor entre 14 y 19mm
  • Gruesos: de 9 a 11 mm de grosos
  • Delgados: menores de 9mm

Durante la mayor parte del año, los espárragos blancos se consumen en conserva. Pero cuando se pueden encontrar frescos, merece la pena cocerlos en casa para poder disfrutar de todo su sabor.

Para cocinarlos es recomendable hacerlo en una olla esparraguera: se trata de una olla alta y delgada, que permite cocer los espárragos de pie, sin cubrir completamente de agua, de forma que las llemas queden fuera de esta y se cuezan al vapor. Se cocinan durante 5-10 minutos en agua con una pizca de sal, azúcar y unas gotas de limón. Si no se dispone de este tipo de ollas, se pueden hacer sin problema cocidos o al vapor.

Tanto si se trata de conservas o naturales, los espárragos blancos se suelen servir con una crema suave como mayonesa o salsa holandesa.

La forma más común de cocinar los espárragos verdes es a la plancha o como parte de salteados o revueltos, aportando mucho sabor a los platos. También es muy común preparar cremas calientes o frías de cualquiera de las dos variedades.

Los mejores espárragos:

A la hora de comprar nuestros espárragos es importante fijarnos en varios detalles: Los mejores ejemplares son los que presentan la yema compacta, el tallo firme y una coloración uniforme.

Para conservarlos en casa, lo mejor es guardarlos en el frigorífico envueltos en un trapo húmedo. De esta forma, podremos conservarlos hasta tres semanas, aunque irán perdiendo poco a poco su firmeza y se volverán más duros a la hora de consumirlos.

Los espárragos se pueden congelar sin problema, y guardarlos así hasta un año, aunque al descongelarlos habrán perdido algo de firmeza. El mejor método para ello es limpiarlos, cortar la base dura del tallo y escaldarlos en agua hirviendo durante 2-4 minutos dependiendo del grosor. Después se sumergen en agua helada, para a continuación guardarlos en bolsas herméticas lo más juntos posibles en el congelador.

Propiedades:

El espárrago es un vegetal formado por un 90% de agua, con un contenido muy pequeño de azúcares y grasas. Sin embargo, se trata de uno de los vegetales con mayor contenido en proteínas, además de fibra, que aporta una mayor sensación de saciedad. Es por tanto un alimento ligero y nutritivo, muy interesante tanto para dietas adelgazantes como para la alimentación diaria.

Respecto a las vitaminas, se trata de una fuente importante de Provitamina-A, y vitaminas C y E, todas ellas con gran valor antioxidante. Además, también son ricos en folatos (muy importantes en la alimentación de niños y mujeres embarazadas) y minerales como fósforo, magnesio y potasio.

Es de destacar que todos estos nutrientes son mucho mayores en los espárragos verdes, debido a haber estado expuestos al sol, al contrario que las variedades blancas.

Por último, una curiosidad respecto a los espárragos: Algunas personas habrán observado que tras consumir espárragos, la orina adquiere un olor característico. Pues bien, parece ser que tan sólo el 40% de las personas sufren de este efecto, y además, no todas ellas son capaces de percibirlo.

Publicado por: Ana Gómez

Fuentes: Consumer.es / Wikipedia

Imagen: FotoosVanRobin / jgraham / jlastras / Lluis Carro

Setas comestibles

Las setas están presentes con gran importancia en nuestra gastronomía. Dan color, aroma y sabor a nuestros platos y sirven como guarnición, o son la base de arroces, guisos... Pero, ¿sabemos todo lo que hay que saber sobre las setas?

Las setas comestibles son parte de los hongos, estructuras pluricelulares que crecen en lugares sombríos y húmedos, tradicionalmente sobre la tierra o restos vegetales en los bosques.

A pesar de que algunas variedades de setas se consumen desde la antigüedad, no fue hasta el siglo XVII cuando comenzó su cultivo controlado, en Francia. La variedad de setas comestibles cultivadas es inmensa, así como sus distintos usos en la gastronomía.

La mayor parte de las setas crecen de forma natural durante el otoño y la primavera. Tras las primeras lluvias de estas estaciones templadas nuestros bosques se llenan de gente con cestas en busca de los pequeños tesoros. Pero hay muchas especies que podemos encontrar en el mercado durante todo el año y de las que merece la pena disfrutar.

Muchas de las variedades se encuentran desecadas. Se trata de una forma estupenda de conservación, que además en muchos casos realza el sabor de las setas. Para utilizarlas tan sólo hay que rehidratarlas en agua, o añadir directamente a sopas o guisos. Una vez deshidratadas, algunas veces se trituran y se comercializan en polvo. Se trata de una forma perfecta de añadir sabor y aroma a nuestros platos. También se pueden encontrar en aceite o conserva, de forma que conservan su textura original y están listas para consumir.

Frescas se pueden consumir en cremas, a la plancha, en ensaladas, guisadas, en salsas... Las setas deshidratadas que se conservan durante mucho tiempo y las podemos utilizar para arroces, guisos o sopas, logrando un sabor fantástico en nuestros platos.

Algunas de las setas comestibles que podemos encontrar en el mercado son:

Seta de chopo: Se trata de una especie de seta bastante común que crece en los troncos de los árboles, normalmente en chopos muertos, de ahí su nombre. Es carnosa, blanda y de color amarillento, con carne compacta y sabor y olor agradable. Crece abundantemente en primavera y otoño, y al coger la humedad de los troncos en descomposición, en épocas secas es de las pocas setas que se encuentran de forma natural.

Seta de cardo: Recibe su nombre por nacer entre las raíces y troncos de los cardos desarrollados la temporada anterior. Se suele utilizar como acompañamiento de carnes, ya que se trata de una de las setas más sabrosas, aunque es apropiada para todo tipo de platos. De carne es blanca, olor fúngico y sabor delicado. Crece a finales de primavera y otoño.

Níscalos: Es uno de los hongos más apreciados por la calidad, textura y sabor de su carne. Tiene un color anaranjado, con color rojizo en el centro. Se encuentra de forma abundante en zonas húmedas como bosques de pinos, durante el verano y el otoño. Su intenso sabor hace que sea una seta estupenda para guisar, y que podamos encontrarla durante todo el año en conservas preparadas.

Boletus: Una de las setas más empleadas en gastronomía. Crece durante el verano y el otoño en bosques oscuros. Con sombrero viscoso y tonalidades marrones, tiene una estupenda carne blanco y un sabor y olor agradable y que recuerda a la nuez. Es muy habitual encontrar estas setas en conservas o deshidratadas, como parte de preparaciones de los más diversos platos.

Shii-Take: Esta seta asiática esta muy presente hoy en día tanto en platos típicos de la gastronomía como en muchas recetas de nueva cocina. Su nombre significa Seta fragante, lo que nos da una idea de sus estupendas características. Además se le atribuyen también muchas propiedades medicinales. Ingrediente fundamental de la cocina japonesa, esta aromática seta marrón oscura se consume tanto seca como fresca en caldos y otras preparaciones con verduras.

Colmenilla: Se trata de una seta muy especial por su particular textura, que crece fundamentalmente en primavera. Su cuerpo hueco con múltiples cavidades, de tacto cartilaginoso, hace que sea muy apreciada para distintas elaboraciones, gracias también a su aroma suave. Se trata de una seta tóxica cuando se consume en crudo. Esta toxicidad desaparece con una larga cocción o tras su desecado, por lo que habitualmente se encuentra en el mercado de esta última forma, que evita todo tipo de peligros.

Publicado por: Ana Gómez

Fuentes: Wikipedia / Consumer / Valdorba.org

Imagen: Chausinho / Mumumío / jlastras / Gema Campos / Juan Antonio Capó

Alcachofas, flores comestibles

Las alcachofas son unas verduras que cuentan con tantos enemigos como admiradores incondicionales. Con un carácter y amargor característico, en realidad son una flor. ¿Quieres saber más?

Origen y variedades

Esta planta, proveniente del norte de África, necesita del clima mediterráneo para su crecimiento. Por ello, el 80% de su producción se centra en España, Italia, sur de Francia y norte de África. Actualmente está aumentando también su cultivo en California, Estados Unidos.

Pertenece a la familia de las Asteráceas, al igual que la lechuga, la achicoria, la endivia o la escarola, aunque de estas se consumen las hojas, o el cardo, en cuyo caso lo que se come es el tallo. En el caso de la alcachofa, lo que se disfruta son las flores.

El nombre alcachofa procede de un término árabe y significa "lengüetas de la tierra", haciendo referencia a sus hojas. Durante la edad media, los árabes extedieron su consumo por Europa. Los griegos y los romanos contribuyeron mucho también a favorecer su uso culinario debido a su fama de alimento afrodisiaco.

Características nutricionales de las alcachofas

Las alcachofas están formadas en su mayor parte por agua. Su nutriente más importante son los hidratos de carbono, en especial la inulina y la fibra. Las vitaminas más abundantes en esta planta son las B1, E y B3, aunque en cantidades mucho menores que en otras verduras.

Sin embargo, son una fuente importantísima de minerales: el más abundante es el potasio, así como magnesio, fósforo y calcio, con mucha mayor presencia que en otros vegetales (aunque en el caso del calcio, al tratarse de origen vegetal, su aprovechamiento es significativamente menor que el de origen animal)

Además, podemos encontrar otras sustancias de forma importante, como la cinarina y cinaropicrina, responsables de su sabor amargo; el ácido clorogénico, con gran poder antioxidante; o los esteroles, que ayudar a limitar la absorción del colesterol en el intestino.

Usos y recomendaciones

La alcachofa, debido a sus propiedades, es una planta muy empleada en la medicina natural, para tratar la anemia, el colesterol, la diabetes, el estreñimiento, los cálculos de la vesícula biliar, la gota o el reuma, tanto de forma fresca como en zumos, infusiones o pastillas.

Además, debido a sus características diuréticas, ha sido ampliamente utilizada en dietas adelgazantes, como la popular dieta de la alcachofa.

Aparte de sus usos medicinales y gastronómicos, las alcachofas se utilizan comúnmente en cosmética, por sus propiedades astringentes, en productos limpiadores faciales, además de como vigorizantes capilares.

Por su característico sabor amargo, también se emplea en la elaboración de un licor denominado Cynar, normalmente consumido como aperitivo.

Cocinar las alcachofas

Como muchas otras verduras, las alcachofas se suelen consumir salteadas o como parte de guisos, menestras y cremas. También es muy común presentarlas rebozadas, o la brasa o asadas al horno.

Además de su consumo en fresco, las alcachofas en conserva son un producto con una gran presencia en nuestro país.

De la flor se utiliza tan sólo un 20%, que además ennegrece con rápidez, con lo que su preparación es bastante elaborada, aunque merece mucho la pena. Con ellas, más allá de los platos más tradicionales se pueden preparar auténticas delicias, como este Paté de alcachofas que nos propone Ana, de 5 sentidos en la cocina.

También hemos encontrado otras sugerencias más que apetecibles, como estas Alcachofas rellenas de gambas, de Las recetas de Mamá, una crema de alcachofas con su chip y crujiente de ibérico de Mi blog de pintxos, o esta Tarta de queso y alcachofa, de Gastronomía & Cía, un postre de lo más sorprendente.

En Mumumío puedes comprar alcachofas, tanto solas como en estupendos lotes que combinan naranjas y alcachofas.

Publicado por: Ana Gómez

Fuentes: Consumer.es // Wikipedia

Imágenes: Marlith // Greg Woodhouse // h-bomb // 5sentidosenlacocina

Ideas para San Valentín: sorprende a tu pareja

San Valentín es una de esas fechas que mucha gente relaciona con gastar dinero, y por ello trata de quitarle importancia a un día en el que todo invita a decir "Te quiero".

Todos sabemos que la economía no está para echar cohetes. Pero es que no hace falta regalar un ramo de rosas gigante ni una joya para sorprender a tu pareja. Muchas veces, dedicándole un ratito y algo de cariño, podemos crear un detalle muy especial que como mínimo, haga sonreir a esa persona tan especial.

Por ejemplo, podemos hacer una tarta diferente, como final de una cena romántica. El rojo es el color protagonista estos días, y por supuesto, los corazones. Podemos hacer, desde la Red Velvet Cake que nos propone Belén de Cocinar para Dos, toda una sorpresa al hacer el primer corte, hasta los divertidos Rollitos de San Valentín que nos trae Begoña, de las Recetas de Marichu y las mías.

Quien sea realmente un manitas, Puede atreverse con la Tarta rellena de Corazón que nos propone Minue en Directo al Paladar y que podemos ver al inicio de este post. Simplemente espectacular.

Aunque no hace falta esperar al postre. Cada plato de esta cena tan especial puede convertirse en todo un detalle, tan solo con un poquito de imaginación. Este Nido de Amor que nos propone Silvia, de Mi Dulce Tentación, simplemente, ha robado mi corazón. Si os dais un paseo por su blog, descubriréis muchas más originales propuestas para una cena sorprendente y divertida.

Pero si eres de los que prefiere no pasarse horas en la cocina, en Mumumío te ofrecemos un montón de ideas para regalar o preparar una cena para dos muy especial, como este Pack de San Valentín, unos preciosos Cupcakes decorados con corazones, estupendas botellas de Champagne, bombones, unas sorprendentes galletas decoradas con vuestra foto, o un montón de Packs Gourmet donde poder elegir el que más se adapte a los gustos de tu pareja.

Publicado por: Ana Gómez

Alimentos afrodisíacos: prepara una velada romántica

Hay quien sostiene que el hecho de que determinados alimentos resulten afrodisíacos es tan sólo un mito. Aunque en cierta medida, el mero hecho de que un alimento nos haga pensar que puede llegar a resultar estimulante, lo convierte en ello. Podemos, por ejemplo, tomarlo como un simple juego, para una cena especial para el próximo San Valentin.

Lo que está claro, es que diversas culturas han creído desde tiempos lejanos en las propiedades excitantes de ciertos alimentos. Algunas veces, se trata simplemente de una mera alusión visual, lo que puede llegar a hacer que un alimento nos resulte afrodisíaco.

Por ejemplo, la forma de los plátanos, los pepinos o los espárragos, que puede recordar al órgano masculino, o de las ostras o las almejas a las partes femeninas más íntimas hacen que se consideren alimentos idóneos para una velada en pareja.

Algunas sustancias contenidas en diversos alimentos tan raros o exóticos como el borojó, el guaraná, el chontaduro, los nidos de golondrinas, el semen de animales, los cuernos de rinoceronte o el picante de bachaco culón del Amazonas, hacen que sean considerados como afrodisíacos en algunas culturas.

Sin embargo, podemos introducir algunos alimentos en nuestra cena de San Valentín, o en cualquier ocasión especial en pareja, que tradicionalmente se clasifican como afrodisíacos, y que quien sabe, lo mismo funcionan...

El marisco en general tiene fama de afrodisíaco, sobretodo al consumirlo en crudo, gracias a su gran contenido en zinc. Es por ello que las ostras son unos de los productos estrella para quien busca este tipo de estimulantes.

Las fresas son otro de los clásicos. Entre sus propiedades más importantes, se encuentra la de estimular el sistema nervioso y endocrino. Además, combinan estupendamente con el champán o el chocolate, otros alimentos que nunca pueden faltar. También los higos, considerados por muchas culturas como símbolo de la fertilidad, pueden ser un ingrediente importante en esta noche especial.

La mostaza es empleada desde tiempos antiguos por su poder estimulante. Puede servirnos por ejemplo, para elaborar una rica salsa con la que acompañar una carne o pescado.

La miel es otro de los alimentos a los que se atribuyen propiedades especiales. El hecho de que los recién casados se vayan de Luna de miel puede ser un buen ejemplo de ello. En cualquier caso, aporta una gran cantidad de energía que puede ser importante para una larga noche de pasión.

Algunas especias como  la nuez moscada, el cardamomo, la vainilla y sobretodo la canela tiene fama de poderosos afrodisíacos, mayoritariamente en las mujeres. Utilízalos para aromatizar tus postres o en forma de esencias o velas para perfumar el ambiente.

Las almendras, tanto empleadas en las comidas como sobretodo mediante un buen masaje con aceite de almendras, resultan un excitante estupendo.

El chocolate es otro de los alimentos que siempre encabezan las listas de afrodisíacos. Bien sea por su efecto psicológico o fisiológico, su consumo a menudo se relaciona con el deseo sexual. Una buena forma de terminar una cena romántica puede ser siempre una tentadora caja de bombones.

Y por supuesto, un buen vino, que debido a su efecto relajante y desinhibidor, no puede faltar en esta cena para dos.

En cualquier caso, crear un ambiente íntimo y romántico y buscar combinaciones de sabores sugerentes con presentaciones vistosas puede convertir una velada romántica en una noche mágica...

Publicado por: Ana Gómez

Fuentes: Wikipedia // arrebatadora.com // suite101

Imágenes: Jlastras // Juliano Campos // shoothead // Roger Qayle en Flickr

Chocolate. ¿Cómo se hace?

Se acerca la fecha de San Valentín, uno de los momentos del año cuando más cantidad de chocolate se consume. Pero, ¿sabemos como se elabora este dulce tan rico?

La materia prima para la elaboración del chocolate es el cacao. Se trata de las semillas de la fruta del cacaotero. Estas semillas, tras ser recogidas, se hacen fermentar para obtener varios productos resultantes: la pasta de cacao, una materia sólida, y la manteca de cacao, una materia grasa. A partir de ellas, junto con más o menos azúcar, leche o frutos secos, será de donde se obtenga el producto final.

Historia:

El cacao era ya muy conocido y consumido por los antiguos Aztecas, que tomaban en forma de bebida fermentada, similar a la cerveza, de sabor amargo, nada que ver a la forma en que lo conocemos hoy en día. Los primeros colonos, comenzando por el mismo Cristobal Colón, quedaron fascinados con este producto, tanto por su sabor como por las propiedades energéticas y medicinales que se le atribuían, por lo que introdujeron las semillas en Europa rápidamente.

Pronto se añadió a la elaboración de la bebida azúcar, canela, y distintas especias, junto a agua o leche, según las regiones. Enseguida la bebida se extendió por todos los países europeos, logrando gran popularidad, pero hasta el siglo XIX no se procedió a solificarla en forma de tableta o bombones.

Poco a poco fueron añadíendose nuevos componentes a estas tabletas, como leche o frutos secos, hasta lograr la infinita variedad de productos que podemos encontrar hoy en día.

Elaboración:

Para la elaboración del chocolate, el primer paso es la fermentación de las semillas, en la propia zona de recolección. Tras este paso, se llevan las semillas a las fábricas.

Allí, tras un proceso de selección, estas se lavan y se tuestan, para extraer los aromas y facilitar su separación de la piel, mediante un cepillado posterior.

A continuación viene uno de los procesos más importantes: las semillas son tostadas unos pocos minutos a temperaturas entre los 110 y los 120º en esferas giratorias, punto en el que se eliminará su acidez y humedad.

Tras el tostado se desechan las cáscaras y los pellejos, que servirán para elaborar composts o un tipo de manteca de caco de baja calidad llamado Cocoa.

Tras seleccionar cuidadosamente la mezcla de los distintos tipos de semillas que se utilizarán para lograr el sabor deseado, se procede al molido y batido de las mismas. Este batido puede durar entre 18 y 72 horas y se realiza a una temperatura constante de 60-80º.

A partir de aquí, se elabora la pasta de cacao, de la que se extrae mediante diversos centrifugados y prensados la manteca de cacao, para obtener los dos elementos con los que se elaborará el chocolate.

Finalmente, con mezclas precisas de estos dos componentes y azúcar, mediante procesos de trituración y refinado, se obtendrá el tan ansiado producto final: el chocolate.

Variedades:

Como todos sabemos, existen infinitas variedades y combinaciones del chocolate, tanto el tabletas como el bombones, y también en cremas, pastas, etc.

Pero las variedades más fundamentales son las siguientes:

Chocolate negro: Consiste en la mezcla de pasta y la manteca de cacao, sin azúcar añadido. Sin embargo, en el mercado puede encontrarse chocolate negro a partir de tan sólo el 50% de pureza, con lo que su amargor no es tan fuerte.

- Chocolate de cobertura: es el chocolate que utilizan los chocolateros y los pasteleros como materia prima. Tiene una proporción de manteca de cacao el doble que el resto de chocolates comerciales, en torno al 30%

- Chocolate a la taza: es el chocolate negro (normalmente, con una proporción de cacao inferior al 50%), al que se le ha añadido una pequeña cantidad de fécula (normalmente, harina de maíz) para que a la hora de cocerlo aumente su espesor. Suele disolverse en leche.

- Chocolate con leche: es la forma más popular en que se consume el chocolate. El porcentaje de cacao suele ser inferior al 40%, y tiene una buena cantidad de leche añadida, como su propio nombre indica.

Chocolate blanco: estrictamente, no se trata de chocolate como tal, pues carece en su composición de la pasta de cacao. Se elabora con manteca de cacao (por lo menos, el 20%), leche (en polvo o condensada) y azúcar. Es un producto extremadamente energético y dulce (no posee regusto amargo). Visualmente muy atractivo, es un elemento decorativo muy usado en la repostería.

Composición nutricional:

El chocolate se trata de un producto altamente calórico, debido a su gran contenido en grasas y azúcares. La semilla del cacao también contiene grandes cantidades de fibra y minerales. Sin embargo estas se ven reducidas de forma importante durante los tratamientos posteriores, con lo que se encuentra tan sólo mínimamente en el choclate como producto final.

Sin embargo, el cacao y sus derivados son muy beneficiosos para nuestra salud: Se trata de un producto rico en polifenoles-flavonoides. Estos son potentes antioxidantes, que ayudan a proteger el sistema circulatorio.

Además, gracias a la existencia de triptofano, un aminoácido muy importante en nuestro organismo regulador de neurotransmisores y la anandamida, al consumir chocolate, se produce una leve sensación de placer, que además de beneficiosa por sí misma, ayuda a reforzar el sistema inmune.

Por todo ello, además de otras características que os contaremos pronto, no debemos eliminar el chocolate de nuestra dieta, todo lo contrario: consumir chocolate puede hacernos un poco más felices.

No olvideis que se acerca la fecha de San Valentín, un momento perfecto para comprar chocolate, un regalo que siempre triunfa.

Publicado por: Ana Gómez

Fuente: Wikipedia

Imágenes: amrufum // Everjean // syvwlch en Flicr

Recibe las actualizaciones del blog por email:

archivos