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Categoría: Ecología-2

Crea tu huerto en casa

Una de las mejores maneras de comer productos ecológicos es tener tu propio huerto en casa. Ver crecer las plantas, estar seguro de lo que comes, enseñar a los más pequeños a respetar el medio ambiente y a saber de dónde vienen las verduras...

Si tienes una terraza, puedes preparar una mesa de cultivo, para que tus plantas se encuentren a una altura cómoda y manejable, y cuidar de ellas sea muy agradable, sin tener que agacharte. También puedes cultivar plantas más grandes utilizando un BacSac. Estos sacos-maceta de gran capacidad son muy resistentes, permiten que se filtre el agua y no pesan, de forma que pueden colocarse donde se quiera sin necesidad de grandes macetas o jardineras.

No todos disponemos de una terraza que nos permita tener un pequeño huerto, por eso un jardín vertical puede ser la solución para muchos espacios. En la cocina, en una pared del salón... su diseño blanco y moderno permite que pueda formar parte de la decoración a la vez que cultivamos nuestras propias hierbas aromáticas, fresas, flores o pequeñas hortalizas. Las hierbas aromáticas como albahaca, tomillo, perejil, menta... nos sirven como condimento fresco y siempre a mano de nuestros platos pero además dan buen aroma y mantienen alejadas a las moscas y otros insectos.

A los niños les encanta explorar. Todos hemos sido muy felices viendo crecer un garbanzo dentro de un bote de yogurt. Por eso regalarles un minihuerto para que aprendan, observen y descubran mientras ven cómo van creciendo sus propias plantas es una gran idea. Además supone para ellos la responsabilidad de cuidarlo y regarlo cada día. Una estupenda manera de educar en el respeto al medio ambiente.

Si ya te has iniciado en esto de la jardinería, o quieres aprender un poco más, échale un ojo a los libros sobre huertos ecológicos que tenemos en Mumumío. Otra buena idea para regalar estas Navidades.

Publicado por: Ana Gómez
Imagen: EvenlynGiggles

Los peligros de los transgénicos

Hace un tiempo os hablábamos de algunas de las razones por las que en Mumumío estamos en contra de los transgénicos. Pero queremos conocer un poco más acerca de este tema.

El uso de transgénicos, su cultivo, su venta... implica una serie de peligros, muchos de ellos aún sin estudiar del todo. Según Greenpeace, aún se desconocen muchos de los riesgos que implica la modificación genética de diversos organismos, tanto para el medio ambiente, como para nuestra salud. Aún no se dispone del suficiente tiempo como para poder estudiar todos los efectos a largo plazo de estos "experimentos".

Sin embargo, sí se dispone de algunos datos nada esperanzadores. Es el ejemplo de las plantas Bt, como los maíces transgénicos cultivados en España: producen una toxina insecticida llamada Bt, que se acumula en el suelo. ¿Su efecto? Aún se desconoce, pero se trata claramente de una contaminación del ecosistema no deseada: muchos datos disponibles hablan de daños a la salud de los mamíferos, como daños hepatico-renales, problemas de fertilidad, etc.

Los OMG (Organismos modificados genéticamente) suponen una amenaza para el resto de especies y para las variedades convencionales, locales y ecológicas, condenándolas poco a poco a la desaparición, y por tanto, produciendo una pérdida de biodiversidad. En esto también influye la utilización de químicos y pesticidas, que además de perjudicar a la flora y fauna de los alrededores y contaminar aguas y suelos, crea resistencias en las plagas y enfermedades. Todos estos productos no sólo no es cierto que se usen en menor cantidad en los cultivos de plantas transgénicas, como pudiera parecer, sino que éstos deben ser cada vez más fuertes, para contrarrestar estas resistencias. Además, mucas veces son las propias plantas transgénicas las que producen insecticidas, como en el caso del Bt.

Los alimentos transgénicos que se cultivan de forma importante en el mundo a día de hoy son la soja, el maíz, el algodón y la colza. Casi todas las semillas de estos OMG son comercializadas por cuatro grandes multinacionales: Monsanto, Bayer, Syngenta, Pioneer y Dow Agroscience, que intentan monopolizar la venta de semillas a nivel mundial, destruyendo la biodiversidad, las pequeñas empresas y la economía de los pequeños campesinos, que acaban siendo dependientes de ellas.

La coexistencia de cultivos transgénicos y no-transgénicos en zonas vecinas no es posible. ¿Por qué? Pues porque las plantas modificadas genéticamente están diseñadas para contaminar, colonizar y crear una dependencia a ellas. Además, existe a día de hoy muy poco control y formación, con lo que los campesinos no respetan distancias entre parcelas, uso de maquinaria diferente para cultivos transgénicos... incluso muchas veces se mezclan las cosechas sin indicar cuales contienen OMG y cuales no.

Existen muy pocos estudios sobre el efecto de los OMG en la alimentación. Pero es que estos experimentos y estudios están controlados por "los cuatro grandes". ¿Cómo van a revelar datos que perjudiquen su negocio? Varios científicos han filtrado que Monsanto oculta información sobre la degradación de órganos internos de ratas alimentadas con transgénicos.

Por ello todos debemos luchar por frenar el avance de los cultivos transgénicos: a nivel económico no ofrecen los beneficios que prometían y son un claro peligro tanto para nuestra salud como para el planeta.

Publicado por: Ana Gómez
Fuente: Greenpeace.

10 de diciembre, Terra Madre Day 2011

El próximo sábado día 10 de diciembre se celebra el Terra Madre Day 2011. Se trata de una iniciativa del movimiento Slow Food junto a Terra Madre que pretende fomentar el consumo local, el respeto al productor y la naturaleza, a la vez que recuperar sabores y tradiciones de siempre. Una filosofía que compartimos al 100% en Mumumío.

Slow Food es un movimiento internacional que nació en Italia fundado por Carlo Petrini en 1986, que pretende acercar a todo el mundo la importancia de una alimentación basada en el conocimiento, el placer y el respeto. Conocer lo que comemos, su procedencia, sus características... para disfrutar más profundamente de la comida y lograr un consumo más responsable y sostenible. Uno de sus lemas es el consumo local, utilizando productos cercanos y tradicionales.

Terra Madre es una red de colaboradores con ánimo de preservar, animar y promover métodos de producción alimentaria sostenibles, en armonía con la naturaleza, el paisaje y la tradición. Comunidades de alimento (productores, distribuidores, etc), cocineros, centros de investigación, en resumen, personas que pretenden luchar contra el consumo insensato y el aumento de los márgenes de beneficio de los distribuidores, a costa del empobrecimiento de los pequeños productores.

Así nace Terra Madre Day, que el año pasado se celebró en 125 países con más de 1150 eventos diferentes.Un día en que celebrar y promover un modelo alternativo de producción y consumo de alimentos. Huertos urbanos, concienciación sobre los alimentos locales, el comercio justo o la biodiversidad alimentaria, educación sobre el gusto...

A continuación podéis ver un vídeo en el que Carlo Petrini nos explica la iniciativa, así como el proyecto Mil huertos en África, a través del cual se pretende crear 1000 huertos en escuelas, poblados y aldeas más desfavorecidas, para una producción de alimento local, sostenible y autosuficiente. Hoy en día ya están funcionando más de 300 de estos huertos, y se pretende que el proyecto crezca cada día a lo largo de 2012.

El lema de esta edición de Terra Madre Day es "Festejamos comiendo local". En más de 160 países se organizan actividades como cursos, talleres, mercados, menús especiales etc, que pueden consultarse aquí. Si cerca de ti no se celebra ningún evento concreto, puedes celebrar tu propio Terra Madre Day acercándote al mercado local y preparando una comida tradicional y de temporada, concienciando a los tuyos sobre la importancia del consumo responsable y local, de las tradiciones y la sostenibilidad.

Publicado por: Ana Gómez
Fuentes: Slow Food /  El Blog alternativo / Terra Madre

La primera isla autosuficiente del mundo

A menudo, cuando oímos hablar de energías renovables, autosuficiencia, etc, nos preguntamos si en realidad se trata de algo que pueda llegar a ser una realidad, si pueden ser energías rentables, si tienen suficiente rendimiento...

Por eso nos alegra leer noticias como la de la isla de Samsø, en Dinamarca, que se ha convertido en la primera isla autosuficiente del mundo. Hace diez años, la Agencia de Energía Danesa organizó un concurso en el que buscaba la isla ideal para convertirse en en una localidad 100% sostenible en 10 años. Samsø, con una extensión de 112 km2 y 4.500 habitantes, fue la elegida.

Y cumplido el plazo, los objetivos están satisfechos: el 100% de la electricidad consumida procede de la energía eólica y el 75% de la calefacción utiliza energías renovables, logrando así ser un territorio neutro en emisiones de CO2.

Una de las claves del éxito del proyecto ha sido la implicación de los ciudadanos en el mismo. La adecuación de las viviendas ha sido fundamental, así como la utilización de aparatos de menor consumo energético. Se trata de una sociedad concienciada con el proyecto y preocupada por el planeta. Pero es que además todo este tipo de medidas también suponen ahorro económico en los hogares, por lo que deberían ser tenidas en cuenta por todos nosotros.

En Ecourbano podemos consultar todos los datos sobre el proceso y los resultados del proyecto.

Aunque queda aún mucho camino por recorrer hacia un mundo más sostenible, se trata de una buena noticia que lanza un poco de esperanza.

Publicado por: Ana Gómez
Fuente imagen: Andjohan

¿Por qué no consumir alimentos transgénicos?

En Mumumío no nos gustan los transgénicos ¿Queréis saber por qué?

Los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) son lo que conocemos como transgénicos. Se trata de alimentos cuyo código genético ha sido artificialmente modificado para adaptarlo a unas necesidades concretas, como resistencia ante plagas, crecimiento en ambientes que no son los suyos, etc.

El debate acerca de su efecto nocivo para la salud, o como mínimo hasta ahora desconocido, está de plena actualidad. Pero mucho más allá de esto, que de por sí sería suficientemente importante, debemos tener en cuenta los efectos negativos sobre el medio ambiente y la economía y situación de miles de personas de todo el mundo.

Para empezar, se trata de semillas que producen plantas estériles: esto significa que son semillas que deben comprarse de nuevo cada año. De esta manera, los campesinos están sujetos a las condiciones que marcan las grandes empresas del sector, y tienen una gran dependencia de ellas. Y es que tan sólo 10 grandes marcas están controlando el mercado de las semillas a nivel mundial, como son Monsanto, Syngenta y Pioner.

Pero además, estas semillas están sujetas a patentes. ¿Y que significa esto si hablamos de semillas que no se pueden reproducir? Pues si al sembrar un campo algunas de estas semillas caen en campos vecinos, por ejemplo al ser arrastradas por el viento, las grandes marcas están supuestamente en su derecho de cobrar la parte proporcional a los campesinos que, sin quererlo, están cultivando estas plantas. Y lo hacen.

Los defensores de los transgénicos dicen que son buenos para el ecosistema porque exigen menor cantidad de pesticidas, al ofrecer la planta más protección natural. Y que al aumentar la productividad de los cultivos, son beneficiosos para los campesinos. ¿Pero justifica esto los peligros para la seguridad alimentaria, los cambios sociales y económicos que supone, el empobrecimiento económico de grandes zonas agrarias en favor de los grandes grupos empresariales?

Pero aún cuando decidamos que queremos eliminar los transgénicos de nuestra alimentación, no resulta tarea fácil. El maíz transgénico, por ejemplo, se comercializa debidamente etiquetado, pero no así sus derivados, donde existe un gran vacío legal. Estos tipos de maíz son muy empleados en el mercado para preparar almíbares, fructosa... y elaborar con ellos otros productos, donde raramente se indica la presencia de transgénicos.

Lo mismo sucede con la soja transgénica, que junto al maíz es ampliamente empleada para la alimentación en ganadería. Si los animales que consumimos comen alimentos modificados genéticamente, ¿no estaremos perjudicando nuestra salud al comerlos nosotros? No existe ninguna normativa que exija detalles sobre la alimentación de los animales.

De momento, la única manera que tenemos de saber 100% que los productos que comemos no contienen transgénicos es consumiendo productos ecológicos. Pero esto no debería ser así, deberíamos exigir una mayor regulación del uso y etiquetado de los transgénicos en todos los productos.

¿Que opináis vosotros de los transgénicos? ¿Creéis que existe un riesgo real para la salud? ¿Como ves las acciones de las grandes empresas al respecto? Nos gustaría saber tu opinión sobre este tema tan importante.

Publicado por: Ana Gómez
Imagen: FotoosVaRobin

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