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Categoría: Legislación

Tescopoly - un libro sobre el monopolio de los supermercados

¿Qué opinas de los supermercados? ¿Una maravilla de opciones bajo sólo un techo, o una herramienta de control de consumidores y proveedores? ¿Hay alguno que te parezca mejor, o peor, que los otros?

A Andrew Simms, el autor del libro "Tescopoly", le parecen no sólo demasiado poderosos sino francamente peligrosos, cada día con más control en la cadena alimenticia. Su libro lleva el nombre de una campaña contra el supermercado inglés Tesco. Es el supermercado más grande en Inglaterra: uno de cada ocho libras gastadas en todo el país se gasta en Tesco, tiene más de 30% del mercado, y sus beneficios en 2010 sumaron a £3.4bn. Su porcentaje del mercado en Hungría, Tailandia, Corea, China, Malaysia, y muchos otros países está creciendo a un ritmo muy fuerte. Simms ha elegido a Tesco como figura central en el libro por sus numerosos abusos de poder y interminables ejemplos de acciones poco éticas o ilegales, pero también aplica sus críticas sobre otros supermercados, entre ellos Walmart (el más grande del mundo) y Carrefour (el 2°).

A Simms no le faltan razones por las cuales creer que los supermercados están fuera de nuestro control, creciendo a ritmos tan exagerados mientras encierra a sus proveedores e incluso consumidores en una situación en la cual no tienen elección ni escape. A muchos proveedores les obligan una relación de exclusividad, subyugándoles a una relación de dependencia. Les obligan a pagar campañas de publicidad, pagar por productos no vendidos, pagar por tener productos situados en las mejores posiciones, piden descuentos en retrospectiva, cobran a proveedores para financiar la remodelación de tiendas, o cambios de códigos de barras, y la lista sigue...

Por el otro lado, numerosos estudios demuestran que cuando se abre un Tesco (o incluso, cualquier supermercado grande) en pueblos o ciudades pequeñas, tiene un efecto desastroso sobre el comercio de las tiendas existentes que provoca el cierre de muchos negocios locales. Gran parte del modelo que siguen los grandes supermercados se enfoca cada vez más en centros comerciales o hipermercados en que sólo hay aceso en coche. Según la zona en que se encuentre el sucursal, se cobra más o menos por el mismo producto, así aprovechando de un beneficio extra en zonas más afluentes.

Por encima, Simms documenta las maneras en que Tesco ha conseguido pasar por las objeciones de ciudades, ignorar los intentos de los ayuntamientos de han querido mantener sus pueblos sin Tesco, y ha construido numerosos edificios sin tener permiso de obras. El simple poder y peso de Tesco ha hecho que algunos ayuntamientos locales hayan dejado de llevarles al juicio por temor a los costes judiciales que habría que pagar, ya que Tesco no para hasta que gane.

Pero la crítica de Simms opera también a otro nivel: habla del impacto social y los tristes "clone towns" (ciudades clonadas) que marcan el paisaje inglés, todos con los mismos escaparates de las mismas tiendas que venden los mismos productos. La riqueza regional, las costumbres locales, y el pegamento social de cada pueblo se están perdiendo frente al poderoso ejército de supermercados. Las soluciones son numerosas, pero requieren acción, conocimiento y fuerza, desde leyes a nivel local, nacional e internacional para controlar los supermercados, y acción por parte de los consumidores, que busquen iniciativas locales y las apoyen.

El libro se publicó en 2007 pero es el tema es actual, y cada día más relevante. La semana pasada, el gigantesco supermercado francés Carrefour empezó negociaciones para fusionar con Pão de Açúcar, una acción que le daría el 32% de mercado al por menor (Simms nota que la Comisión de Competencia de Inglaterra dice que sólo un 8% del mercado da tanto poder como para abusar de la cadena productiva). Existen iniciativas pequeñas y locales que ofrecen otra forma de comprar y interactuar con el mundo, pero por otro lado, la banda de los supermercados más grandes se hace cada día más fuerte, y elimina cada día más competencia.

Para más información: Tescopoly

Imagenes: Tescolopy y Georgina Morse

Logo europeo para la comida orgánica

Leemos en El Aderezo que a partir del 1 de marzo de 2010, vamos, la semana que viene, los productos ecológicos -u orgánicos, como dicen los ingleses y diremos nosotros en un par de años- irán etiquetados en la Unión Europea con un nuevo logo, una hoja hecha con doce estrellas, una de ellas con el rímel corrido.

El logo, que no está nada mal, ha salido de un concurso que ganó un estudiante alemán, y dentro de nada lo veremos por todos lados, ya que los políticos europeos van a iniciar una campaña de "concienciación" para que comamos productos con la hoja verde europea. ¡Qué feo y totalitario queda eso de "concienciación", me dan ganas de tirar las pilas al río cuando oigo esa palabra!

En Mumumío, que somos muy buenos chicos y estamos muy con%$&*ciados con todo lo ecológico, tomanos nota de este logo y lo usaremos en nuestra página.

¡¡Somos tan buenos que llevo toda la tarde escuchando She & Him!!

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