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¡Es eterno!

Empeñada en conseguir que los niños estadounidenses coman bien, la bloguera Joann Bruso (Nonna para sus amigos y sus lectores) compró hace más de un año un Happy Meal, el menú infantil de McDonald’s. En lugar de comérselo, lo dejó sobre la mesa de su despacho. Y ahí sigue. El tiempo no ha pasado ni por la hamburguesa ni por las patatas fritas (ni, obviamente, por el juguete que la cadena regala cuando se compra el menú). No se han descompuesto (comparad el antes, a la derecha, y el después). No han enmohecido. Ni siquiera huelen mal.

Hace varias semanas, explicamos en este blog por qué un Big Mac es más barato que una ensalada en Estados Unidos. ¿Lo es también un Happy Meal? Lamentable y sorprendentemente, sí.

Desde Mumumío no podemos ayudaros a preparar la hamburguesa inmortal, pero sí a conseguir una natural, irresistible… ¡y con el visto bueno de Nonna!