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Sopas al minuto, lo mejor para el frío

En Viena, dentro de ser una ciudad pequeña, se vive el día a día al ritmo de toda capital: prisas, trabajos, compras… por lo que una gran parte de la población ha sustituido la comida central del día por “fast food”. Toda la ciudad está salpicada de puestos de Wurst (salchichas), Hamburgueserías, Kebabs, Sushi y Sandwiches.

Pero en medio de todo este ritmo frenético de “comida basura” encontramos Suppengalerie. Un establecimiento de comída rápida, sí, pero hecha con mimo, buen gusto, cuidando la materia prima y sobretodo, ofreciendo comida del día, sana y natural.

Y por si fuera poco, ofrecen una riquísimas y variadas sopas, desde las más tradicionales a sopas orientales y currys, que como podéis imaginar viendo los “churretes” de hielo que cuelgan del cartel, es una de las cosas que más apetecen estos días en Viena.

Como podemos ver en su página web, se preocupan por ofrecer productos de calidad y naturales, producidos en los alrededores de Viena y sin añadir aromas ni potenciadores del sabor. Todo ello, a unos precios y un local totalmente acorde con el ritmo de comida rápida de la ciudad.

Cada día paso por la mañana frente a su escaparate y veo como desde primera hora preparan las sopas, ensaladas y currys con esmero y atención, y siempre con productos frescos.

Este restaurante es todo un ejemplo a seguir, y poco a poco, este tipo de negocios que se preocupan por los sabores tradicionales, la materia prima, y también, por la salud y el bolsillo de los cliente va implantándose en otras ciudades.

De momento, en España, mientras esperamos que nos abran una Suppengalerie cerca de casa o la oficina, podemos disfrutar, por ejemplo, de una estupenda sopa de cebolla de Querida Carmen lista para consumir. Esta marca, que cuida también la materia prima y los sabores más auténticos, nos ofrece otros productos como Arroz negro, Fideuá, Risotto de setas o Paella de calamar, listos para preparar en casa en tan sólo unos minutos, y disfrutar del sabor más auténtico con el mínimo esfuerzo.

Publicado por: Ana Gómez