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Maridaje de vinos

Maridaje de vinos es el nombre de la pesadilla más recurrente de los sumilleres de los restaurantes, pero cuando organizas una comida o cena y te preguntas qué maridaje de vinos hacer, no tienes por qué hacer ningún estudio científico sobre la armonía de los sabores, o algo parecido. Simplemente piensa en disfrutar de la velada. En Uvinum te ofrecemos unos trucos prácticos:

  • Vinos y quesos, maridaje: Si quieres acompañar la comida con un vino corriente, servir queso como primer aperitivo puede ser una gran idea. Las grasas lácteas del queso envuelven la boca y hacen que el vino no se aprecie en todo su esplendor. Si tu vino es normalito, con queso no se notarán los defectos de sabor. Pero si quieres lucir un gran vino, reserva el queso para los postres y abre la comida con embutidos, patés, aperitivos calientes,… De todas formas, el queso es un excepcional acompañante del vino, pero habiendo tanta variedad de vinos y quesos, piénsatelo mucho antes de combinarlos.
  • Dos que duermen en el mismo colchón…: El maridaje más sencillo es el de comida y vinos con sabores similares. De esta forma el vino no distrae del sabor de la comida, sino que acompaña. Por eso, con pescados suaves en salsa se recomienda elegir un vino blanco seco, y con una carne roja a la brasa, un vino con un sabor potente
  • Pero los polos opuestos se atraen: Cuando el sabor de una comida -o un vino- es muy pronunciado, es mejor no abundar en él, sino buscar un maridaje que contrarreste ese sabor ¿Combinarías cebolla con limón? En este caso el vino no acompaña, sino que compensa. Por ejemplo, en lugar de un postre dulce para un vino dulce, elige un postre amargo -como el chocolate-. O si la comida es ácida, busca un vino más seco y con toques amargos, como los vinos verdejo fermentados en barrica.
  • Lo mejor para el final: Normalmente las comidas empiezan con los platos más ligeros y terminan con los platos más fuertes y completos -aperitivos, mariscos, cremas, verduras, pescados, sorbetes, carnes y postres es el orden “normal” en las comidas de celebración-. Si vas a servir distintos vinos, procura seguir el mismo orden, los más ligeros al principio y los más potentes al final. Éste puede ser un buen orden de vinos en una comida: vinos manzanilla, blancos jóvenes ligeros, jereces, rosados, blancos fermentados en barrica, tintos jóvenes, blancos reserva, tintos Crianza, Reserva y Gran Reserva y vinos generosos, olorosos y dulces.
  • Y cuando cuente 3, ¡despierta!: Te hemos dado las normas más básicas sobre maridaje, pero no se trata de mandamientos obligatorios. Las normas están para saltárselas, ¿no? Además, los hombres perciben el sabor de forma diferente a las mujeres, los jóvenes y los ancianos de distinta forma que las personas de mediana edad, los fumadores a los que no lo son,… Así que ninguna de las normas podrá ser nunca universal. Olvídalas cuando quieras, prueba, combina, y elige a tu gusto.

Y para que empieces a probar, este semana te recomendamos un vino ideal para abrir con los aperitivos de una comida con amigos: Viña Esmeralda 2010, un blanco que combina acidez y un puntito de dulzor que potencia el sabor de unas tablas de tostas con paté, alitas de pollo, langostinos, almejas a la marinera,… ¿Te animas?