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Aceite de oliva: fuente de salud

Aunque hoy en día todos tenemos claro los numerosos efectos positivos del aceite de oliva virgen en nuestra salud, cada día ven la luz nuevos estudios que arrojan más datos sobre las virtudes del “oro líquido”.

Un equipo de investigadores del Departamento de Biología Celular, Fisiología e Inmunología de la Universidad de Córdoba han realizado un nuevo estudio sobre el efecto de una dieta basada en el consumo habitual de aceite de oliva, en el envejecimiento, y la inflamación, el estrés oxidativo y el riesgo cardiovascular derivados de éste.

Los resultados han sido obtenidos comparando una serie de proteínas utilizadas como marcadores en ratas cuya dieta incluía aceite de oliva, frente a otras alimentadas con productos cuya fuente grasa era el aceite de girasol.

De esta forma, los investigadores han concluido que el consumo habitual de aceite de oliva virgen afecta muy positivamente frente a ciertas enfermedades asociadas con la edad, como el riesgo cardiovascular, la arterioesclerosis, etc.

Otros estudios han arrojado datos sobre los beneficios de estas mismas propiedades antioxidantes y antiiflamatorias como medida de prevención ante el alzheimer. Parece ser que el aceite de oliva actuaría sobre ciertas proteínas cerebrales causantes de la enfermedad.

Además de todos estos nuevos datos que van viendo la luz poco a poco gracias a las numerosas investigaciones que se llevan a cabo, sabemos que el aceite de oliva tiene numerosos beneficios para nuestra salud:

  • Ayuda a regular los niveles de colesterol gracias a tratarse de una grasa monoinsaturada.
  • El aceite de oliva virgen extra es muy rico en Vitamina E, barrera natural frente a los radicales libres .
  • Tiene efectos anticancerígenosfavorece la digestión ya que estimula la vesícula biliar.
  • Proteje y tonifica la epidermis.
  • Además de estimular el crecimiento, ayuda en la absorción del calcio y la mineralización.
  • Es una grasa muy indicada para personas que sufren enfermedades de hígado, insuficiencia hepática, litiasis biliar, hiperclorhidria, estreñimiento, etc. ya que al inverso de las demás grasas sólidas, no cansa ni el hígado ni el páncreas durante la digestión y la asimilación.

No debemos por tanto olvidar de que el aceite de oliva debe formar una parte fundamental de nuestra dieta, tanto en crudo, como aliño de ensaladas y vegetales o como parte del desayuno, como para cocinar, ya que además de aportar un sabor y características excepcionales a nuestros platos, ayuda a cuidar nuestra salud.

Publicado por: Ana Gómez

Fuente: ecoticias / ebm

Imágen: Juan Moreno Cobo