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Receta de croquetas de pollo y cebolla caramelizada

Como sabéis, hace poco hemos inaugurado en Mumumío una nueva sección de recetas de cocina. Elaboradas con productos de temporada, sencillas y con sabor casero, esperemos que disfrutéis de estas recetas. Y recordad que podéis compartir las vuestras con todos nosotros.

Hoy traemos unas ricas croquetas de pollo con cebolla caramelizada. Unos bocaditos llenos de sabor y de contraste dulce-salado, pero dentro de la tradición de unas croquetas de toda la vida.

Perder el miedo a hacer tus propias croquetas caseras es importante. De esta manera, lograremos un plato mucho más saludable y nutritivo para toda la familia que las croquetas congeladas. Además se trata de un plato muy barato, y excelente para aprovechar sobras. Podemos hacerlas a nuestro gusto, y congelarlas para tenerlas siempre a mano.

En esta ocasión, hemos empleado 2 muslos de pollo que sirvieron para hacer un rico caldo de pollo y verduras. La carne queda tierna y rica. Pero también se pueden utilizar unas sobras de pollo asado, o hacer a la plancha unas pechugas para a continuación desmenuzarlas en hilos para nuestras croquetas

¿Te animas a preparar tus propias croquetas de pollo con cebolla caramelizada?

Ingredientes:

200g de pollo desmenuzado, 2 cebollas grandes, 3 cucharadas de harina, 1/2 litro de leche, sal, aceite de oliva, 1 huevo, pan rallado.

Elaboración:

En primer lugar hacemos la cebolla caramelizada. Para ello, tenemos que picar en cuadraditos las cebollas y ponerlas a pochar en una sartén con un buen chorro de aceite de oliva y una pizca de sal. Tiene que hacerse a fuego bajo, durante mucho rato con cuidado de que no se queme. Tapamos la sartén y cocinamos durante unos 30 minutos, removiendo de vez en cuando. Reducirá bastante, y cuando comience a tomar color, destapamos y removemos con más intensidad. De esta manera habremos logrado que la cebolla se caramelice con sus propios azúcares. Si no tenemos tanto tiempo, podemos emplear un truco para calamelizar la cebolla: cuando esté muy blandita, añadimos una cucharada de azúcar moreno y una cuharada de vinagre de módena, y removemos hasta que se reduzca el líquido.

Para hacer la bechamel, ponemos en un cazo 2 cucharadas de aceite a calentar, y templamos la leche aparte. Cuando el aceite tome temperatura, añadimos la harina y removemos con unas varillas. Debemos cocinar así la harina durante un par de minutos para que pierda su sabor y la bechamel quede rica.

A continuación, añadimos un poco de leche templada y seguimos removiendo hasta que sea absorbida por la harina, haciéndose una pelota. Añadimos un poco más de leche y repetimos el proceso. Haciéndolo así, poco a poco, evitaremos que se formen grumos. Vamos repitiendo hasta añadir toda la leche, y a continuación seguimos removiendo con las varillas hasta que engorde. El punto justo para las croquetas será cuando comience a separase de las paredes. Añade un poco de sal.

Si te han salido grumos (hasta que le cojas el truco a veces pasa), puedes seguir haciendo la bechamel hasta el final y luego darle unos golpes de batidora hasta que se vayan los grumos. No es la forma más correcta de hacer la bechamel, pero es un pequeño truco.

Mezclamos la bechamel con la cebolla caramelizada y el pollo y lo dejamos extendido sobre una fuente varias horas. Cuando se enfríe, podemos meterlo en la nevera.

Tan sólo queda dar la forma que más nos guste a las croquetas, y pasarlas por harina, huevo batido y pan rallado, y freír en abundante aceite de oliva bien caliente hasta que se doren.

Ya no hay escusa para no disfrutar de unas ricas croquetas de pollo caseras y deliciosas.

Publicado por: Ana Gómez