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Vinos para un Brunch

Una de las modas gastronómicas que mejor acogida ha tenido en nuestro país es la del Brunch. Sí, ya sabéis, la comida organizada a media mañana, a mitad de camino entre el desayuno (breakfast) y la comida (lunch). En España ya teníamos el aperitivo, pero el Brunch no es sólo la introducción a la comida sino, sobre todo, una forma de relacionarse a media mañana en un ambiente informal, disfrutando de una pequeña comida sin las urgencias del hambre.

El vino es, con diferencia, el mejor acompañante de un Brunch, porque permite acompañar mejor la comida y porque, al ser más temprano que el tradicional aperitivo, apetece más una bebida más suave. ¿Qué vino elegimos? En Uvinum os ofrecemos distintas opciones, en función de cómo queráis organizar el brunch:

  • Brunch de buena mañana: Cuando casi no hemos terminado de desayunar, van y nos invitan al brunch. Si es antes de media mañana -10:30 a 11:30-, hay que pensar que queda mucha mañana por delante, y que no probablemente no apetecerán sabores muy potentes. Por eso la mejor opción es un vino dulce, que combine bien con la mermelada del desayuno, y con los dulces que acompañen al brunch, y que resulte agradable y cálido en boca. Un Enrique Mendoza Moscatel de la Marina 2009 os puede servir de maravilla.
  • Brunch “en su punto”: En España la mejor hora para un Brunch es entre las 11:30 y las 12:30. A esta hora ya podemos darle un toque más consistente, combinar dulce y salado y elegir vinos con más cuerpo. Si quieres darle una nota más elegante a tu brunc, elige este Mas Ferrant Curial Moscato d’Asti, un vino ligeramente dulce y con burbujas, ideal para darle a la reunión el punto fresco, chic y desenfadado que requiere un brunch.
  • Brunch “de vendimia tardía”: A partir de las 12:30 entramos en horario peligroso. El hambre se empieza a notar y, si se organiza en un ambiente laboral, dejamos poco margen para trabajar después, así que, o enlazamos con la comida o lo hacemos muy corto. Nosotros optamos por lo primero, aprovechando la reunión para tratar temas con más confianza, y olvidarnos un poco del rigor de la oficina. En ese caso ya podemos lanzarnos a la piscina con un Abadía Retuerta Selección Especial 2008, un vino tinto fantástico y potente, que abre el apetito y ameniza cualquier conversación. ¡Y a disfrutar!