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Arte Comestible, curiosidades en la red

Hoy os queremos traer algunas curiosidades que hemos encontrado navegando por la red, en este caso, pequeñas obras de arte comestibles.

Comenzamos con una serie de fotografías llamadas Disparity del artista Christopher Boffoli. Se trata de una exposición que se está exhibiendo en diversas galerías estadounidenses, en las que se muestran pequeñas personitas realizando tareas cotidianas. Pero los escenarios están creados con comida, lo que crea divertidas imágenes como la que vemos al comienzo del posts, o unos buceadores sumergiéndose en una taza de te, un grupo de niños paseando sobre la nieve de un cupcake, o unos abuelos descansando a la sobra de una calabaza. Podeís ver otras imágenes de la serie en el blog My Modern Met.

En Mumumío siempre creemos que mostrar la comida de forma atractiva y divertida para los más pequeños de la casa es una manera fantástica de hacer que coman de todo más agusto. Y la verdad es que también para los mayores, encontrarnos en nuestro plato pequeñas caras sonrientes que nos ayudan a comenzar el día con alegría es una maravilla. Desde Directo al Paladar nos llega el trabajo del artista y fotógrafo japonés Bamsesayaka. Sus fotografías son preciosas, e invitan a dasayunar en un mundo de fantasía.

En la región china de Sichuan hay una antigua tradición que consiste en crear figuras de caramelo: delicadas, difícilmente conservables, y siguiendo una antigua tradición que pasa de generación en generación. A través del blog Spanish.china descubrimos cómo elaboran los artesanos estas figuras ante la atenta mirada de los niños y demás visitantes.

Por último, queremos mostraros un término del que probablemente hayáis oído hablar, pero que puede que no sepáis exactamente lo que significa: el Poorfood. ¿Se trata de juegos eróticos con la comida? No. Y si. Tal y como nos explica El Comidista, el poorfood juega con la comida, no para mostrarnos figuras pornográficas, sino para evocar en nosotros sensaciones “libidinosas”,  convirtiendo los alimentos en glamurosos objetos de deseo, “que pueden llegar a producir en nosotros tanto placer como el sexo”.

Se trata en realidad de una técnica que vemos constantemente en la publicidad, en donde pretende mostrarse muchas veces los alimentos como objeto de deseo, pero que ahora llega a la fotografía, para convertirse en un género. “La mayor parte de los fotógrafos gastronómicos actuales busca la sugestión y la sensualidad a través de primerísimos planos del ingrediente”. Mediante planos exageradamente cercanos, mostrando texturas, fluidos… en resumen, códigos cercanos al erotismo pero enfocados a otro de los mayores placeres: la comida.

Publicado por: Ana Gómez