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¿Antibióticos? No gracias…

A mí las medicinas en general me dan miedo, y intento tomar lo mínimo posible. Si me enfermo, espero simplemente que la madre naturaleza haga su mágica y que me cure. Pero esta semana ha sido la prueba de mi fe en los remedios naturales para curar las enfermedades y los achaques.

El médico me recetó antibióticos por una dolorosa infección de la garganta este miércoles. Explicándole que prefería no tomar antibióticos, le pregunté si había otra opción, y si realmente veía muy mal las placas y otras asquerosidades que habían decidido invadir mi garganta. Me miró con sorpresa, y me contó que en general sus pacientes le llegan mendigando antibióticos para curar cualquier aflicción, muchas de las cuales no son bacteriales.

No quería tomar los antibióticos por unas cuantas razones – cuido muy bien a mi flora intestinal, y no la quiero perder si no es absolutamente necesario. Obviamente, los antibióticos son imprescindibles en ciertas situaciones, representan un invento importante para humanidad, y han salvado muchas vidas. Pero a mí me parece que los médicos los dan demasiado fácilmente, y creo que mi caso es un buen ejemplo.

Todavía deliberando si tomar los antibióticos o no, me puse a investigar remedios naturales, y consultar a mis blogueros favoritos. Horas después, me encontré con un cacho de cebolla en el ajo (bueno para prevenir infecciones del oído, ya que me había empezado a doler), una pasta de ajo triturado con aceite de oliva y aceite de coco untado en los pies y en la garganta (el ajo es un antibiótico natural y funciona con una rapidez impresionante), tomando kombucha, y vinagre de sidra no filtrado con miel de eucalipto (los dos ingredientes son geniales contra las bacterias), y agua caliente con jengibre, miel y limón (para calmar el dolor de la garganta).

Sí, me casa entera apestaba a ajo y cebolla, pero ya, al cabo de dos días, me siento genial, y no he tomado ningún antibiótico! Y eso cuando el médico me dijo que con los antibióticos empezaría a sentir mejor después de tres días, y sin ellos, después de una semana. La verdad es que he alucinado con mi prueba de fe – siempre he preferido utilizar remedios naturales, pero la rapidez y eficiencia me ha dejado impresionada.

Con esta pequeña historia, no estoy diciendo que no toméis antibióticos, ni que ignoréis los consejos de los médicos. Simplemente os estoy contando mi experiencia y mi opinión que los antibióticos hoy en día se reparten como si fuesen caramelos!

¿Qué remedios naturales utilizas cuando te encuentras mal? ¿Confías más en el ajo que los antibióticos? ¿Quieres saber más? ¡Preguntadme!

Imagen: Health Fitness

Escrito por: Sonja Martin