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Receta de quiché a los tres quesos

Hoy os queremos proponer otra receta estupenda para verano, un quiché a los tres quesos. Es estupenda para tener preparada con antelación, llevar de picnic, a la playa, o simplemente al trabajo.

Una quiche o quiché es un tipo de tarta salada derivada de la cocina francesa, elaborada con una base de masa quebrada y un relleno de huevos y nata, junto a cualquier tipo de ingredientes. Una de las recetas más conocidas es la Quiche Lorraine, con bacon y queso emmental, pero admite cualquier relleno que podamos imaginar: todo tipo de verduras, salmón, quesos, embutidos, etc.

Hoy hemos querido preparar esta quiché con tres tipos de quesos diferentes: Edam, mozzarela y queso azul, todo un contraste de sabores. Para que quede un poco más cremosa, además le hemos añadido cebolla y puerro muy pochado, casi caramelizado, y unos tomatitos cherry, que aportarán color y más sabor. Una quiché vegetariana riquísima.

Se puede preparar una quiche en casa comprando una masa quebrada, brisa u hojaldre precocinado, lo que hará que su elaboración sea rapidísima: extender la masa sobre el molde, colocar el relleno y añadir los huevos mezclados con la nata. Pero hoy queremos mostrarte como preparar una rica masa quebrada en casa. Es un poco elaborada, pero no tiene complicación.

La forma más tradicional de presentar las quiches es en un molde bajito y plano, tanto redondo como alargado. Pero también se puede hacer en un molde más alto, como hemos hecho nosotros: el resultado será una tarta salada más esponjosa y con una forma diferente.

Ingredientes:

Para la masa quebrada:

250g de harina, 125 g de mantequilla a temperatura ambiente, 1 cucharadita de sal, 1 huevo, 1 cucharada de leche.

Para el relleno:

Quesos al gusto: edam, mozzarella y queso azul, 1 cebolla, 1 puerro, 4 huevos, 1/2 vaso de nata, sal, aceite de oliva.

Preparación:

Comenzamos elaborando la masa quebrada. Para ello, hacemos un volcán con la harina y añadimos en el centro la mantequilla (tiene que estar blanda), el huevo batido y la sal. Mezclamos bien con las manos hasta tener una masa harinosa. Añadimos la leche y mezclamos de nuevo hasta que se integre bien. Hacemos una bola y dejamos reposar en la nevera al menos 1 hora para que se endurezca.

Pasado este tiempo, extendemos la masa en una superficie enharinada con ayuda de un rodillo, hasta que tengamos un grosor de unos 3 milímetros.

Preparamos el molde, cubriéndolo con papel sulfurizado o mantequilla. Para pasar la masa al molde sin que se rompa, la enrollamos alrededor del rodillo, y la extendemos de nuevo con cuidado sobre el molde. La adaptamos al molde con cuidado, llegando bien a todas las esquinas, y recortamos los bordes. Los sobrantes se pueden congelar o aprovechar para hacer unas minitartaletas. Dejamos enfriar de nuevo la masa en el molde unos 10 minutos en la nevera, para que no se bajen los bordes al hornear.

Tenemos que prehornear la masa quebrada. Para que no se suba el fondo, cubrimos toda la superficie con papel de aluminio o papel de hornear, y colocamos sobre este unos garbanzos o alubias, para hacer peso, sobre todo el fondo.

Horneamos 15 minutos a 180º.

Mientras se hornea la base, podemos ir preparando el relleno. Cortamos la cebolla y el puerro, y los pochamos en una sartén con un poco de sal y un chorrito de aceite de oliva. Cocinamos tapado, a fuego suave, unos 20 minutos, removiendo de vez en cuando para que no se queme. Dejamos templar.

Cortamos los quesos en trozos pequeños, y lavamos los tomates. Batimos los huevos, les añadimos la nata y salpimentamos.

Colocamos los ingredientes en el molde bien repartidos: la mitad de cada tipo de queso, la mitad de la cebolla y puerro y los tomates. De nuevo el queso y las verduras. Por último, incorporamos el huevo por encima, moviendo un poco el molde para que llegue a todos los rincones.

Horneamos a 200º durante 25-30 minutos. Si utilizamos un molde alto, puede tardar un poco más, unos 40 minutos: para comprobar que está hecho, clavamos un palillo en el centro: debe salir húmedo pero limpio. Si vemos que los bordes se tuestan mucho, podemos cubrir todo el quiche con una lámina de papel de aluminio, que no afectará a la cocción, pero hará que no se queme.

Sacamos del horno y dejamos templar. La forma perfecta de comer esta quiché de quesos es templada, pero se puede servir también fría.

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