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“Superalimentos”, productos que ayudan a tu salud II

La clave de una buena salud es una dieta sana y equilibrada, que incluya de todo en una buena proporción: no nos debe faltar ningún tipo de vitaminas, minerales, proteínas, grasas, azúcares… pero hay algunos alimentos que tienen una cantidad mayor de componentes beneficiosos, que nos conviene conocer.

Pescado, boniatos, té, yogurt, ajo… son algunos de los productos de los que queremos hablarte. Hace un tiempo te contábamos los beneficios de otros “Superalimentos”. Hoy te mostramos algunos más:

Pescado:

El pescado aporta a nuestra dieta una gran cantidad de ácidos grasos esenciales omega-3, en especial ciertas especies como el salmón, las sardinas, la caballa, el arenque o el atún. Los ácidos grasos Omega-3 ayudan a regular los niveles de presión arterial, mejorando la frecuencia cardíaca, disminuyendo los triglicéridos en la sangre, y previniendo coágulos y problemas cerebrobasculares.

Además, un consumo regular de pescado, puede ayudar a prevenir problemas como el asma y la artritis reumatoide, debido al efecto antiimflamatorio del aceite del pescado. Este mismo aceite puede ayudar también, según recientes estudios, a combatir el cáncer de mama y de cólon.

Boniatos:

Los boniatos o batatas no son un producto muy consumido en nuestro país, pero contienen una gran cantidad de beneficios para nuestro organismo.

Se trata de unos tubérculos con un contenido muy alto en betacarotenos, vitaminas, minerales y fibra. Sin embargo, aportan muy poca grasa, colesterol y calorías. Y a la vez, tienen efectos beneficiosos contra un sinfín de enfermedades, como derrames cerebrales, varios tipos de cáncer, enfermedades del corazón y renales, cataratas, diabetes, etc.

Esta especie de patatas dulces deberían encontrar un hueco en nuestras cocinas, ya que además se trata de una guarnición rica, diferente, y como vemos, muy muy sana.

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En invierno, una buena taza de té humeante, reconforta. En verano, un vaso grande de té helado con limón es un refresco fantástico. Además, hoy lo podemos encontrar con multitud de sabores, perfecto para todos los gustos. Me declaro abiertamente una gran amante del té. Pero es que además de rico, contiene un montón de beneficios para nuestro organismo.

Las distintas variedades del té (negro, blanco, rojo, verde) son en realidad distintos tratamientos realizados a las hojas de una misma planta, la Camellia sinensis. El té verde se obtiene secando las hojas al sol durante varias horas, mientras que el té negro sigue el mismo proceso, pero tras un periodo previo de fermentación. El té rojo o Pu-erh se obtiene tras la fermentación (a veces durante años) del té verde. Para la elaboración del té blanco se utilizan tan solo los tallos más jóvenes, donde se concentran todas las propiedades beneficiosas, que son secados mediante un proceso muy cuidadoso.

Todas las variedades, especialmente el te verde y el blanco, contienen una gran cantidad de catequinas, que tienen un importante poder antibacteriano y anticancerígeno.

Tanto el té verde como el negro contribuyen a bajar la presión arterial, disminuyendo el riesgo de enfermedades cardíacas, dilatan los vasos sanguíneos y evitan la obstrucción de las arterias por la acumulación de plaquetas y coágulos. Además, son una importante fuente de magnesio, lo que ayuda a mejorar la densidad ósea.

El té rojo, debido a su larga fermentación, tiene además propiedades digestivas y adelgazantes.

Yogurt:

Durante mucho tiempo el yogurt se ha utilizado para combatir la diarrea, ya que elimina las bacterias causantes de ciertos trastornos intestinales, pero hoy sabemos que sus beneficios alcanzan a todo nuestro sistema inmunitario, estimulándolo, regulando la flora intestinal, reduciendo alergias y resfriados, creando anticuerpos y previniendo infecciones por hongos.

Además, al tratarse de un derivado de la leche, podemos encontrar en él todos sus beneficios, siendo un alimento fundamental en la dieta de toda la familia. Pero además el hecho de poder combinarlo con miel, todo tipo de frutas, batidos, ensaladas, cereales… lo convierte en un aliado perfecto para lograr una dieta sana y equilibrada, además de variada y rica.

Ajo:

Desde hace miles de años se conocen las propiedades antibacterianas del ajo, que ha sido utilizado en la cocina y la medicina en todo tipo de culturas. Pero las investigaciones siguen avanzando, y cada día son más los beneficios que se demuestran entre las virtudes de este producto.

Ya se conocen más de 30 agentes que combaten el cáncer dentro del ajo y su prima, la cebolla: varios experimentos han demostrado que logran disminuir las células malignas de algunos tipos de cáncer, como el de cólon, esófago, mama y sobretodo, estómago, ya que mata a la bacteria H. pylori, supuestamente causante de estas enfermedades.

Además, consumir al día 1 o 2 dientes de ajo ayuda a disminuir los triglicéridos en sangre entre un 13 al 25%, baja la presión arterial, el colesterol, combate los coágulos en sangre, disminuye el dolor en las articulaciones, es positivo contra los gases y la diarrea y contiene sustancias que aportan sensación de calma y felicidad.

En nuestro país se consumen grandes cantidades de ajo. Tanto es así que en algunos países dicen que España huele a ajo. Y debemos sentirnos orgullosos de ello y no olvidar los sabores de siempre.

Publicado por: Ana Gómez

Fuente: Ecoticias

Imágenes: porcsilas / procsilas / Shaury