Compra comida ecológica y directa del productor más info

¿Por qué no consumir alimentos transgénicos?

En Mumumío no nos gustan los transgénicos ¿Queréis saber por qué?

Los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) son lo que conocemos como transgénicos. Se trata de alimentos cuyo código genético ha sido artificialmente modificado para adaptarlo a unas necesidades concretas, como resistencia ante plagas, crecimiento en ambientes que no son los suyos, etc.

El debate acerca de su efecto nocivo para la salud, o como mínimo hasta ahora desconocido, está de plena actualidad. Pero mucho más allá de esto, que de por sí sería suficientemente importante, debemos tener en cuenta los efectos negativos sobre el medio ambiente y la economía y situación de miles de personas de todo el mundo.

Para empezar, se trata de semillas que producen plantas estériles: esto significa que son semillas que deben comprarse de nuevo cada año. De esta manera, los campesinos están sujetos a las condiciones que marcan las grandes empresas del sector, y tienen una gran dependencia de ellas. Y es que tan sólo 10 grandes marcas están controlando el mercado de las semillas a nivel mundial, como son Monsanto, Syngenta y Pioner.

Pero además, estas semillas están sujetas a patentes. ¿Y que significa esto si hablamos de semillas que no se pueden reproducir? Pues si al sembrar un campo algunas de estas semillas caen en campos vecinos, por ejemplo al ser arrastradas por el viento, las grandes marcas están supuestamente en su derecho de cobrar la parte proporcional a los campesinos que, sin quererlo, están cultivando estas plantas. Y lo hacen.

Los defensores de los transgénicos dicen que son buenos para el ecosistema porque exigen menor cantidad de pesticidas, al ofrecer la planta más protección natural. Y que al aumentar la productividad de los cultivos, son beneficiosos para los campesinos. ¿Pero justifica esto los peligros para la seguridad alimentaria, los cambios sociales y económicos que supone, el empobrecimiento económico de grandes zonas agrarias en favor de los grandes grupos empresariales?

Pero aún cuando decidamos que queremos eliminar los transgénicos de nuestra alimentación, no resulta tarea fácil. El maíz transgénico, por ejemplo, se comercializa debidamente etiquetado, pero no así sus derivados, donde existe un gran vacío legal. Estos tipos de maíz son muy empleados en el mercado para preparar almíbares, fructosa… y elaborar con ellos otros productos, donde raramente se indica la presencia de transgénicos.

Lo mismo sucede con la soja transgénica, que junto al maíz es ampliamente empleada para la alimentación en ganadería. Si los animales que consumimos comen alimentos modificados genéticamente, ¿no estaremos perjudicando nuestra salud al comerlos nosotros? No existe ninguna normativa que exija detalles sobre la alimentación de los animales.

De momento, la única manera que tenemos de saber 100% que los productos que comemos no contienen transgénicos es consumiendo productos ecológicos. Pero esto no debería ser así, deberíamos exigir una mayor regulación del uso y etiquetado de los transgénicos en todos los productos.

¿Que opináis vosotros de los transgénicos? ¿Creéis que existe un riesgo real para la salud? ¿Como ves las acciones de las grandes empresas al respecto? Nos gustaría saber tu opinión sobre este tema tan importante.

Publicado por: Ana Gómez
Imagen: FotoosVaRobin

Deja un comentario