en Agricultura ecológica

Rotación de cultivos en la agricultura ecológica

Los alimentos ecológicos se definen por no haber utilizado durante su producción ningún tipo de fertilizante ni pesticida químico. ¿Como es posible esto? La clave es la siguiente: el respeto por el medio ambiente, que es tanto el fin como el medio a través del que es posible la agricultura ecológica.

Un sistema agrícola que respeta los distintos ciclos y fases de la naturaleza y que mantiene un ecosistema en equilibrio es capaz de prescindir de productos químicos que a la larga son perjudiciales tanto para el medio ambiente como para los agricultores y consumidores de las frutas y verduras.

Una de las prácticas fundamentales en todo huerto ecológico es la rotación de cultivos. Consiste en ir alternando en diversas parcelas de un mismo terreno de cultivo distintas especies de plantas año a año, para poder mantener un suelo fértil y libre de enfermedades.

Cada familia de plantas tiene unas necesidades nutricionales distintas. Por ejemplo, las hortalizas como cebollas, puerros o ajos necesitan una gran cantidad de nitrógeno del suelo para crecer. Si siempre se cultivan estas mismas plantas en un terreno, con el paso del tiempo agotarán el nitrógeno además de otros nutrientes, con lo que será necesario añadirlo de forma artificial.

Sin embargo, si antes de estas plantas en esta parcela se habían cultivado legumbres, que tienen la capacidad de fijar el nitrógeno en el suelo, las cebollas crecerán fuertes y sanas. En la temporada siguiente en esta misma huerta pueden plantarse tomates, pimientos o berenjenas, cuyas necesidades son muy distintas.

Otra de las razones fundamentales para la rotación de cultivos es el control de plagas y enfermedades. Normalmente una enfermedad ataca a un tipo de plantas concreto. Si al año siguiente los parásitos no encuentran la planta que necesitan para vivir, morirán, de forma que cuando un tiempo después se vuelva a cultivar la misma planta, ya no existirá en el terreno la plaga que podría haber supuesto un peligro para la cosecha.

Una práctica totalmente opuesta a la rotación de cultivos es la que se ha venido desarrollando en las últimas décadas: la agricultura intensiva. Se trata de ocupar grandes extensiones de terreno con un mismo cultivo, para lograr una mayor producción mediante la sobreexplotación de los suelos. Evidentemente, para que este tipo de cultivos sean factibles, es necesaria la utilización de grandes cantidades de fertilizantes, pesticidas, agua y energía, que lo hacen incompatible con la biodiversidad y los ecosistemas cercanos.

Desde Mumumío revindicamos una agricultura sostenible, ecológica, sana y natural que nos permita disfrutar de las mejores frutas y verduras aprovechando los recursos naturales de la naturaleza.

Publicado por: Ana Gómez
Imagen: Manel