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No hay casa en la que falte un tarro de miel. Pero normalmente lo tenemos desterrado en el fondo del armario, medio olvidado, en vez de darle la importancia que merece.

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La miel es un producto 100% natural, uno de los pocos que consumimos tal cual la naturaleza nos lo ofrece. Las abejas recogen el néctar de las flores, lo mezclan con una enzima que ellas mismas segregan, para conservarlo, y lo almacenan como alimento en la colmena. Eso es la miel. Los apicultores tan sólo la recogen, envasan y distribuyen. ¿Se puede ser más natural? Los distintos sabores que podemos encontrar, como miel de brezo, miel de azahar, miel mil flores… dependen del tipo de flores en las que las abejas hayan hecho la recolección.

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Pero es que además la miel es buenísima para la salud. Es un antibiótico y conservante natural, por lo que estupenda para problemas de garganta, resfriados, afecciones de la piel (como pequeñas quemaduras), y para combatir anemias, vértigos, insomnio, asma, problemas digestivos, etc. Gracias a su gran contenido en azúcar y su PH, las bacterias no pueden desarrollarse en la miel: por eso no caduca nunca y ha sido utilizado como conservante desde la antigüedad.

Además es rica en Vitaminas B6, tiamina, niacina y riboflavina y minerales como calcio, cobre, hierro, magnesio, manganeso, fósforo, potasio, sodio y cinc.

Una cucharadita de miel en leche o agua cura el dolor de garganta y la tos, tomada en ayunas ayuda a prevenir úlceras gastrícas, acompañada de limón baja la fiebre… sus usos como medicina natural son muchísimos. Pero además es un complemento fantástico en la cocina. Su uso en postres y dulces es probablemente el más conocido, pero hay mucho más.

En panadería y bollería aporta humedad a las masas. Para salsas y aliños de ensaladas (como una vinagreta de mostaza y miel), en marinadas de carne (costillas, alitas de pollo, cordero asado…), berenjenas fritas con miel, tostas de miel y sobrasada… las posibilidades son muchísimas.

Así que ya sabes, corriendo a rescatar el tarro de miel del fondo del armario y darle el lugar de honor que se merece en la cocina, sobretodo en estas fechas que es un estupendo aliado contra los resfriados.

  1. Yo utilizo mucho la miel en la cocina. Vinagreta de mostaza y miel, para dar un toque dulce a una sopa con toques orientales (o no), patatas especiadas en el horno, son sobrasada…
    Es un complemento que no puede faltar en mi cocina. Y para la tos, con agua caliente y limón, claro!

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