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Los peligros de los transgénicos

Hace un tiempo os hablábamos de algunas de las razones por las que en Mumumío estamos en contra de los transgénicos. Pero queremos conocer un poco más acerca de este tema.

El uso de transgénicos, su cultivo, su venta… implica una serie de peligros, muchos de ellos aún sin estudiar del todo. Según Greenpeace, aún se desconocen muchos de los riesgos que implica la modificación genética de diversos organismos, tanto para el medio ambiente, como para nuestra salud. Aún no se dispone del suficiente tiempo como para poder estudiar todos los efectos a largo plazo de estos “experimentos”.

Sin embargo, sí se dispone de algunos datos nada esperanzadores. Es el ejemplo de las plantas Bt, como los maíces transgénicos cultivados en España: producen una toxina insecticida llamada Bt, que se acumula en el suelo. ¿Su efecto? Aún se desconoce, pero se trata claramente de una contaminación del ecosistema no deseada: muchos datos disponibles hablan de daños a la salud de los mamíferos, como daños hepatico-renales, problemas de fertilidad, etc.

Los OMG (Organismos modificados genéticamente) suponen una amenaza para el resto de especies y para las variedades convencionales, locales y ecológicas, condenándolas poco a poco a la desaparición, y por tanto, produciendo una pérdida de biodiversidad. En esto también influye la utilización de químicos y pesticidas, que además de perjudicar a la flora y fauna de los alrededores y contaminar aguas y suelos, crea resistencias en las plagas y enfermedades. Todos estos productos no sólo no es cierto que se usen en menor cantidad en los cultivos de plantas transgénicas, como pudiera parecer, sino que éstos deben ser cada vez más fuertes, para contrarrestar estas resistencias. Además, mucas veces son las propias plantas transgénicas las que producen insecticidas, como en el caso del Bt.

Los alimentos transgénicos que se cultivan de forma importante en el mundo a día de hoy son la soja, el maíz, el algodón y la colza. Casi todas las semillas de estos OMG son comercializadas por cuatro grandes multinacionales: Monsanto, Bayer, Syngenta, Pioneer y Dow Agroscience, que intentan monopolizar la venta de semillas a nivel mundial, destruyendo la biodiversidad, las pequeñas empresas y la economía de los pequeños campesinos, que acaban siendo dependientes de ellas.

La coexistencia de cultivos transgénicos y no-transgénicos en zonas vecinas no es posible. ¿Por qué? Pues porque las plantas modificadas genéticamente están diseñadas para contaminar, colonizar y crear una dependencia a ellas. Además, existe a día de hoy muy poco control y formación, con lo que los campesinos no respetan distancias entre parcelas, uso de maquinaria diferente para cultivos transgénicos… incluso muchas veces se mezclan las cosechas sin indicar cuales contienen OMG y cuales no.

Existen muy pocos estudios sobre el efecto de los OMG en la alimentación. Pero es que estos experimentos y estudios están controlados por “los cuatro grandes”. ¿Cómo van a revelar datos que perjudiquen su negocio? Varios científicos han filtrado que Monsanto oculta información sobre la degradación de órganos internos de ratas alimentadas con transgénicos.

Por ello todos debemos luchar por frenar el avance de los cultivos transgénicos: a nivel económico no ofrecen los beneficios que prometían y son un claro peligro tanto para nuestra salud como para el planeta.

Publicado por: Ana Gómez
Fuente: Greenpeace.