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Cócteles listos para servir, la nueva moda

Desde hace unos años se han venido presentando variantes de los destilados clásicos, como el vodka, con aromas y sabores distintos, e incluso mezclados con otras bebidas no alcohólicas. El objetivo: facilitar un cóctel con más sabor, o una bebida mezclada que no sea necesario preparar.

Las primeras variantes aromatizadas de destilados, o al menos alguna de las primeras que se hicieron un hueco en los bares, fueron del tipo del Bacardi Limón, una versión más fresca y ligeramente menos potente del famoso ron, pensada para conseguir un ron con limón mucho más agradable, o incluso de un ron cola sin necesidad de añadirle la rodajita de limón.

No es muy distinto del camino que emprendieron las marcas de ginebra: olvidada y marcada como bebida blanca y de escaso gusto que destrozaba el hígado, el gin se reinventó al diferenciarse con aromas nuevos -como la Tanqueray Rangpur-, acercándose a un público más sibarita, que la bebía mezclada y con más moderación, disfrutando de los sutiles aromas que aportaba, como bebida de sobremesa, o de copa lenta.

En algunos casos estas bebidas mezcladas, como el Bacardi Mojito, hacen que para cualquiera sea sencillo poder tomar un mojito al más puro estilo caribeño sin necesidad de llevar una coctelera de bar en bar, o de exigir al camarero que haga un curso avanzado de coctelería. Sólo abrir la botella y podemos disfrutar del cóctel con un sabor que a buen seguro indignará a los más puristas, pero con el que cualquiera puede disfrutar.

En este último caso, donde el cóctel se vende listo para beber, ya había antecedentes en el mercado, desde las famosas claras de cerveza (o cerveza con limón) hasta los botellines de bebidas mezcladas con naranja o limón. Sin embargo, el bajo nivel alcohólico de estas mezclas, alejadas de lo que el consumidor espera cuando toma un combinado, unido a lo fácil que es mezclar, simplemente, un destilado con refresco, hace que no hubieran tenido mucho éxito.

Sin embargo, el éxito del cóctel -que no combinado- listo para beber es algo de lo que han tomado nota las empresas del sector, que preparan lanzamientos como la Caipirinha, el Daikiri o el Manhattan. ¿Tendremos una segunda juventud de la coctelería en manos de las bebidas listas para servir? ¿Tú qué opinas?