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¿Te gusta la morcilla?

¿Te gusta la morcilla? A mi me encanta. De todos los tipos y variedades. Sola, frita, asada, en potajes, en revuelto, con patatas… me vuelve loca.

Pero hay a mucha gente que le da aprensión. Y si lo pienso, su parte de razón tienen. Yo no soy capaz de comer casquería: morro, careta, orejas, lengua, manos, sangre… Sin embargo, la morcilla se considera un embutido, pero en realidad es una mezcla de sangre, manteca, cebolla, arroz… así pensado sí que es un poco casquería, y debería darme un poco de reparo, ¿o no? es que está tan buena…

Y es que a quien no le gusta, no le gusta. Ya sea por pensar en cómo está hecha, o por su sabor fuerte e intenso, hay quien no puede ni verla. Pero como te guste… estás perdido, es un verdadero manjar.

Otro tema polémico: “La morcilla, de Burgos, por supuesto” ¿Cuantas veces hemos oído esta frase? No puedo estar más en desacuerdo. Si, en Burgos hay morcillas fantásticas, con una buena cantidad de arroz, cebolla, sal y especias.

Pero la mayoría de regiones de España tienen su propia manera de preparar las morcillas, sabores distintos, texturas diferentes, todas ellas buenísimas. En mi tierra, en Vizcaya, llevan muchas más verduras y menos cantidad de arroz o incluso nada, resultando morcillas más cremosas, riquísimas.

Otra de las que más me gustan es la de León, sin arroz, muy especiada, incluso un poco picante, que se come fresca, fuera de la tripa, rehogada, como por ejemplo la morcilla matachana. O las asturianas, un poco ahumadas, complemento indispensable de la fabada… Recuerdo también las morcillas que traía mi tía de Palencia, con un sabor muy especial, muy distintas de las que estábamos acostumbrados.

O la morcilla patatera de Extremadura, de apariencia muy similar al chorizo, que se come untada sobre pan o a modo de embutido, al igual que la morcilla de calabaza, muy poco conocida, o la morcilla andaluza.

¿Cual es la morcilla más extraña que habéis probado? Hace unos años, un tío mío se acordó de las morcillas dulces que se comían de postre en La Rioja y mis primos removieron cielo y tierra hasta conseguir una para una comida familiar. Efectivamente, se comía de postre, y era dulce, muy rica de sabor. Todos la probamos pero nadie estuvo 100% convencido de que le gustara. Una vez más la cabeza pudo al paladar, y es que sangre de postre… no nos convenció.

¿Cómo la preparas? ¿Cual es tu morcilla preferida? ¿No puedes ni verla? Anímate a contarnos tus experiencias.

Publicado por: Ana Gómez
Imagen: Jlastras