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3 vinos con historia

Cuando estás preparando una ocasión especial, o una velada romántica, buscas que todos los detalles tengan sentido, como si fueran los personajes de una historia. Eliges una decoración especial para la mesa, una comida que acorde, e incluso una selección musical adecuada para el momento.

Sin embargo, al comprar vino buscamos algo que esté acorde con la comida, o con los gustos de los invitados, pero ¿qué historia nos cuenta el vino? ¿Sabes qué hay detrás de los vinos que compras? Hoy te vamos a recomendar 3 buenos vinos con historia propia, para que puedas elegirlos como tema para una cena, o simplemente tengas una historia que contar para romper el hielo en esa cena especial:

  • El transistor 2010: Este es un vino blanco de Rueda, creado por la Compañía de Vinos Telmo Rodríguez, que es una empresa que busca hacer buenos vinos en cada Denominaciónde Origen que creen interesante. En el viñedo tenían un problema, y es que por las noches pasaban jabalíes, que destrozaban las viñas. ¿La solución? Colocar transistores de radio a lo largo del viñedo para hacer ruido y espantar a los jabalíes. De ahí el nombre de este fantástico Rueda.
  • Pago de los Capellanes Reserva 2007: En esta zona de la Ribera del Duero, junto a Pedrosa del Duero, existía una capellanía de monjes durante la Edad Media. A cambio de misas en honor a los difuntos, la gente de la zona les regalaba parte de sus tierras, por lo que el Pago de los Capellanes llegó a ser una porción de tierra de considerable proporciones, en las que se cultivaba vides, entre otros cultivos, para consumo propio y elaborar vino para las misas. Después de la amortización de Mendizábal la finca regresó al ayuntamiento, y poco a poco se fue dividiendo entre los particulares. Pero a la zona en la que hoy se asienta esta bodega siempre se le siguió llamando El Pago de los Capellanes.
  • Habla del Silencio 2011: Aunque se cuenta una historia del escultor Miguel Angel y su famoso David, la estatua que en realidad generó el nombre de la bodega y sus vinos es en realidad una figura de Moisés que el escultor italiano estaba esculpiendo para  el sepulcro del Papa Julio II. Se cuenta que, a medida que fue creando esta estatua, la figura de Moisés se iba enturbiando, adquiriendo un carácter cada vvez más violento, hasta que parecía aquél que, tras bajar del monte Sinaí con las tablas de la Ley, se encuentra a su pueblo sumido en el caos y la depravación. Al contemplar la imagen que había creado, y su magnífica expresividad, Miguel Angel golpeó la estatua con un martillo y le dijo: ¡Habla!, porque esto era lo único que le faltaba a la estatua. Así, una imagen de la perfección a la que sólo falta hablar, imaginan sus vinos esta bodega extremeña, siempre buscando la perfección.
¿Conoces la historia de algún vino? ¿Cuál te ha resultado más interesante?