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Salud y cerveza

La cerveza es sanísima. ¿Aún no lo sabías?

Es una bebida natural y con un contenido en calorías muy bajo. No contiene grasas ni azúcares pero si una importante cantidad de agua, hidratos de carbono, vitaminas y proteínas.
Esto no es que lo digamos nosotros, es que lo dice la comunidad científica internacional, que el consumo moderado (eso si) de cerveza en adultos sanos, tiene efectos positivos para la salud.
Ya desde los tiempos de Hipócrates se hablaba de los beneficios de la cerveza. El padre de la medicina la definió como un calmante suave que apaga la sed, facilita la dicción, fortalece el corazón y las encías.
Desde su origen fue cultivada con fines terapéuticos. Así por ejemplo, los sumerios la aprovechaban para evitar las infecciones y enfermedades que se producían a menudo por beber agua en mal estado.

¿Cuáles son sus beneficios principales?
La cerveza, como bebida fermentada que es, es una fuente muy importante de vitaminas, minerales y antioxidantes naturales. Su consumo moderado disminuye el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular, reduce el colesterol malo y el riesgo de sufrir un infarto. Protege de algunas infecciones o alergias e incluso ayuda a mejorar las funciones cognitivas.
Es rica en polifenoles y por esto es antioxidante y ayuda a prevenir el envejecimiento. Mejora la circulación y es antiinflamatoria.

A esto hay que sumarle su bajo contenido calórico. Si, si, la cerveza no engorda. Tiene menos calorías que un refresco. Es rica en potasio y baja en sodio lo que hace que funcione como diurético y ayude a limpiar el organismo.

La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) incluye en la Pirámide de la Alimentación Saludable el consumo opcional y moderado de cerveza, siempre para adultos sanos, por supuestos.


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