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La cebada en la cerveza

La cebada es uno de los ingredientes fundamentales de la cerveza, así como de otras bebidas alcohólicas como el Whisky y la ginebra.

Este cereal se utiliza para la elaboración de pan desde hace unos 5000 años, a pesar de que cuando el cultivo del trigo fue extendiéndose, se hizo rápidamente popular por ser más suave y rico de sabor, quedando la cebada relegada a la clases más pobres que no podían permitirse los finos panes de trigo.

Sin embargo, ya los antiguos egipcios habían descubierto que dejando fermentar los panes de cebada en agua, podían obtener cerveza, bebida que rápidamente ganó en popularidad y se extendió por toda Europa. Por ello, la cebada se utilizó y sigue haciéndose hoy en día, para la elaboración de cerveza, además de para la alimentación del ganado. Además el hecho de que este cereal se adapte fácilmente a los distintos tipos de suelos, climas y altitudes, lo ha convertido en uno de los más cultivados del mundo.

A pesar de que podemos encontrar cervezas elaboradas con otros cereales, como la cerveza de trigo, la cebada es el ingrediente fundamental en la elaboración de esta bebida. A partir del grano se obtiene la malta, que es realmente la materia prima a partir de la cual obtendremos la cerveza:

La malta son los granos germinados de la cerveza. Al producirse la germinación (aplicando una humedad y temperatura concretas) se desarrollan una serie de procesos en los cuales se producen unas enzimas que liberan una gran cantidad de azúcares y ácidos aminados a partir del almidón de la planta, que serán los componentes de que más tarde, durante la fermentación de la cerveza, se transformarán en alcohol y gas carbónico.

Además, la malta es la responsable de los distintos tonos y sabores de la cerveza. Los granos de cebada malteada deben ser secados y tostados, proceso que se hará con distinta intensidad, para producir los diferentes tipos de cerveza: desde las rubias más suaves a las cervezas negras más intensas.

Por otro lado, la malta también juega un papel importante en el sabor de la cerveza: tiene un sabor muy dulzón que hace que sea necesario añadir lúpulo para compensarlo, ingrediente que aportará su amargor característico.

Publicado por: Ana Gómez
Fuentes: Malteurop
Imagen: Dag Endresen