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Con el otoño empieza la temporada de las granadas. Esta “super fruta” está cargada de  potasio y vitaminas y se convierte en el gran aliado de las dietas ya que ayuda a perder peso y evita la retención de líquidos.

El sabor de sus semillas rojizas es ligeramente agridulce muy similar al de las grosellas y ¡cuidado!  el jugo de granada  mancha  los tejidos de forma permanente. Su consumo no está tan generalizado como el de otras frutas pero gracias a sus beneficios cada vez está más presentes tanto en nuestra dieta como en muchas recetas.

La granada ayuda a reducir el colesterol por su alto contenido en polifenoles y sustancias antioxidantes, es beneficioso para la tensión arterial ya que favorece disolución la placa que se acumula en las arterias.
También tiene propiedades astringentes y antiinflamatorias, por lo que está indicada en casos de gastroenteritis,colitis, cólicos intestinales, flatulencia y estómagos delicados.

Estudios recientes indican que el consumo de granada también puede ser beneficioso en la prevención de ciertos tipos de cáncer. Si no te convence demasiado la fruta, puedes probar con el zumo de granada natural que tiene los mismos beneficios y resulta más cómodo.