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Hoy os contamos el proceso de obtención de la sal del Valle Salado de Añana (Álava). Este valle está en proceso de recuperación y espera devolver a su esplendor una explotación salinera milenaria formada por más de 5.500 plataformas de producción de sal.

El manantial de Santa Engracia suministra el agua de manera natural y continua. El agua salada se transporta  por gravedad a través de una red de canales llamados royos. En su origen eran zanjas excavadas en el terreno pero  con el tiempo fueron sustituidos por troncos de madera.

La obtención de la sal en Añana, se basa en la evaporación del agua contenida en la salmuera por medios naturales. Para ello, se vierte el agua salada en unas superficies horizontales llamadas “eras” con una superficie de entre doce y veinte metros cuadrados.

Los grupos de eras trabajadas por un mismo propietario se denominan granjas. Éstas se van adaptando a la topografía del lugar dando lugar a complicadas figuras que ocupan la mayor parte del Valle Salado. A  mediados a siglo XX en el valle llegó a haber una explotación de 5.648 eras.

Cuando el sol y el viento comienzan a evaporar el agua, se forman cristales en la superficie (conocidos como flores de sal) que aumentan de tamaño a medida que se van uniendo.   Durante este ciclo es necesario “revolver” la muera cuando comienza a cuajar, para que la cristalización se produzca de manera uniforme y el producto no se adhiera a la superficie de las eras o “rechine”. Para evitar que la sal se reseque en exceso, los salineros riegan las eras, con salmuera precalentada en los calentadores (pozos de pequeño tamaño)

Una vez que la sal cristaliza, pero antes de que se evapore totalmente el agua, se procede a su recogida. Con ayuda del rodillo, se arrastra la sal desde el perímetro de la era hacia el centro, generando un pequeño montón de sal y se echa en cestos, cuyas ranuras facilitan que la sal escurra antes de almacenarla.  Este proceso que cada salinero realiza en su granja se llamaba “entrar la sal”, y consiste en introducirla en los terrazos a través de los pequeños huecos o boqueras que hay en las superficies de las eras.

 

Este flor de sal cuida nuestra salud, ya que posee un equilibrio natural de minerales y es rica en oligoelementos.

 

 

 

 

 

 

Fuente: www.vallesalado.com