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Junto con el agua, el café y el son las bebidas que más se consumen en el mundo. El café no tiene por qué ser perjudicial para nuestra salud, pero si se consume en grandes cantidades puede acarrearnos problemas, debido a sus poderosos efectos estimulantes. Algunas consecuencias negativas de consumirlo habitualmente son el insomnio, la irritabilidad, problemas en el sistema digestivo, aumento del colesterol, dientes más amarillos…

¿Realmente no hay otra alternativa? claro que sí y es el té. Las principales ventajas de cambiar del café al té están relacionadas con los contenidos de cafeína, la acidez y los antioxidantes.

El contenido de cafeína en el té es bastante más bajo, además de que tiene otras propiedades añadidas como una gran cantidad de antioxidantes, a diferencia del café que contiene muy pocos.

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Otros beneficios de cambiarse al té son por ejemplo un aliento más fresco, el aumento de la tasa metabólica, ayuda para quemar grasas y un sistema inmunitario más fuerte (menos catarros para este invierno). También le viene muy bien a tu memoria y en general tendrás un mejor flujo de sangre al cerebro, lo que conlleva un cuerpo más sano y joven.

Pero no todos los tés tienen la misma cantidad de teína, os dejamos aquí por orden la lista, de los que más tienen a los que menos:

Negro (25-100 Mg)

Verde (8-16 Mg)

Blanco (1 Mg)

Rojo (0 Mg)

Puedes endulzarlos con azúcar o, una opción mucho más sana, con una cucharadita de miel y si te apetece un chorrito de leche.

No renuncies al té, los beneficios son infinitos.