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Estamos acostumbrados a comer lo salado con lo salado y lo dulce con lo dulce, pero, ¿has probado a mezclar sabores? en realidad este afán de mezclar no es nada nuevo, la combinación de sabores, en este caso salados y dulces, es una tradición muy antigua de influencia oriental, ya presente en la cocina romana y  árabe, ya que acompañaban sus platos de carne con productos dulces como los tajines.

Si tienes miedo al resultado, vete a lo seguro y ten en cuenta nuestros consejos a la hora de mezclar, aunque lo mejor es que te animes a probar combinaciones nuevas.

  • Quizás una de las más conocidas mezclas sea la de queso con algo dulce como mermelada. Para nosotros, uno de los sabores más ricos es el del queso de cabra con mermelada de fresa, pero puedes también probar con un buen queso curado con membrillo.

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  • Otra combinación muy típica es la del melón con jamón, ese plato que tanto nos gusta comer en verano cuando el calor aprieta y que no es más que una combinación de algo tan salado como el jamón serrano y una fruta muy dulce, el melón.
  • Y aquí viene algo mucho más innovador, no apto para personas poco atrevidas en la cocina: aceitunas y chocolate blanco. Sí, como lo oyes, hay algo en cada uno de estos alimentos que hace que combinen muy bien el uno con el otro.
  • En Mumumío apostamos por los sabores nuevos y sorprendentes y traemos desde Galicia una empanada de mejillones con chorizo, que aunque puede sonarte muy raro, el resultado es impresionante.
  • Desde La Mancha vienen estos bombones quesicos, no son más que una mezcla de queso y miel cubierta de chocolate. ¿Hemos dicho ya que al queso le queda muy bien cualquier sabor dulce?

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Sin duda, lo mejor es que cocines con imaginación y sin miedo a probar cosas nuevas. Al fin y al cabo, lo peor que puede pasar es que algo no te guste y no lo vuelvas a hacer. En la cocina hay que innovar para poder disfrutar 🙂