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Hoy os acercamos un poco más a la cultura asiática para presentar un producto bastante desconocido en occidente. Se trata del miso, una pasta fermentada que proviene de la soja.

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Sopa de miso. Foto con licencia de Creative Commons. Compartida por Javier Lastras.

Normalmente se consume en sopa, que es como más comúnmente lo podréis ver en occidente.

El miso tiene apariencia de una crema densa. Tiene un sabor parecido a la carne y huele un poco a café,  pero puede variar su color y olor depende del tipo de miso que compres.

Los distintos tipos de miso que existen son: el mugi miso, el genmai miso y el shiro miso. En los que varía su color, el tiempo de fermentación y los tipos de productos empleados en su fabricación.

Pero este alimento tiene una ventaja destacable: es un alimento fermentado. Así que las proteínas que contiene tienen una capacidad mucho mayor de ser asimiladas por el cuerpo en comparación con la soja al natural.

El miso tiene muchos beneficios sobre tu organismo ya que es una fuente de vitaminas B-12 y contiene un 12 % de proteínas, una cantidad muy alta (igual que una hamburguesa o un huevo). Además ayuda a la digestión ya que tiene 4 agentes digestivos (bacterias de acido láctico, enzimas digestivos, levaduras y otros microorganismos) y es un sustituto perfecto a la sal.  

Es además una bebida muy típica en Japón que se bebe como si de tratará de café. Lo consumen por la mañana como fuente alcalina y nutritiva.

Si quieres saber más acerca de este producto no dudes en entrar en el blog de buen sake  en el que encontrarás toda la información de este y de otros muchos productos asiáticos.